Menos que un perro

Libros del Kultrum, octubre 2022

Menos que un perro. El mundo que compuse, autobiografía de Charles Mingus. Edición conmemorativa del centenario de su nacimiento.

Con motivo del centenario del nacimiento del Angry Man of Jazz, exhumamos del baúl de los recuerdos (descatalogados) las memorias de Charles Mingus; y lo hacemos, a la antigua usanza, injertando «bonus tracks»; tres son los suculentos aditamentos que no venían en la edición anterior: la Carta abierta a Miles Davis, ¿Qué es un compositor de jazz? y las dos entregas del Blindfold Test de 1960 para la revista Downbeat, oficiadas por el inefable Leonard Feather. Mingus en versión Mingus —o lo que es lo mismo: sin arreglos—.

He aquí las célebres memorias –salvajes, divertidas, demoníacas, atormentadas, escandalosas y, sobre todo, profundamente conmovedoras– del gran contrabajista y compositor de jazz Charles Mingus. De infectas chabolas a fastuosas mansiones, de las concurridas celdas del psiquiátrico de Bellevue al más absoluto recogimiento de una vida consagrada a la mística y a la soledad contemplativa.

En Menos que un perro, que acabó de escribir ocho años antes de su muerte, Mingus rememora su infancia y adolescencia en Watts, el suburbio negro de Los Ángeles, durante los años veinte y treinta; vivencias marcadas por un padre diestro en el manejo del cinturón, una madrastra maniacopanteísta que no dejaba de citar la Biblia, y por los estudios de música clásica; su iniciación y aprendizaje no solo en el jazz, sino también en el inframundo callejero de chulos, prostitutas, camellos y matones; y sus años dorados en Nueva York en compañía de figuras legendarias como Duke Ellington, Lionel Hampton, Miles Davis, Charlie Parker y Billie Holiday.

Charles Mingus nació en 22 de abril de 1922 en Nogales, Arizona, y murió el 5 de enero de 1979 en Cuernavaca, México. El contrabajista más influyente de la historia del jazz y que para muchos es, junto con Thelonious Monk y Miles Davis (las tres M), una de las tres leyendas de los cincuenta y sesenta, vivió por y para la música, y más allá de las razas y del color de la piel.

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