Hace unos meses Diego se puso en contacto con nosotras, después de haber pasado por nuestro blog, para que leyésemos su novela y le comentásemos que nos parecía.
Los múltiples compromisos y lecturas pendientes hicieron que, poco a poco, esta lectura se fuese quedando atrás y si no llega a ponerse en contacto con nosotras hace unas semanas, para otros asuntos y nos hubiese recordado que no había sido esa la primera vez que nos había escrito, posiblemente su novela todavía se hubiese quedado pendiente por más tiempo y nos habríamos perdido una buena lectura, una lectura que, de verdad, merece la pena.

MIS IMPRESIONES

Decir que esta novela está muy bien escrita y que se disfruta al leer un texto muy cuidado y de calidad, no es más que reconocer un hecho.
Aunque no es el único género que trata, para mi es una novela de las que yo llamo «de sentimientos» y, los que habitualmente me leéis, ya sabéis que no son éstas las novelas que más me atraen, ni a las lectura a las que yo me lanzo con los ojos cerrados, ya que son un tipo de novelas con las que no me es fácil conectar, pero aún así tengo que decir que no me ha costado leerla, no me ha aburrido, y tenía cierta curiosidad por saber a dónde me iba a llevar lo que estaba leyendo.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención de «Medea en los infiernos» es que ninguno de los personajes tiene nombre y tampoco el lugar en que está situada la novela (son pocos los detalles que nos da sobre este extremo, a excepción de que se trata de una casa de su propiedad, en una urbanización de la costa), lo que no hace más que poner de manifiesto que el autor quiere transmitirnos es que nada de ésto tiene verdadera importancia. Lo importante en la novela es otra cosa: la protagonista y su viaje interior.
Aunque está escrita en tercera persona da la sensación de que el narrador está dentro de la protagonista, es como si sintiera como ella siente, pensara como ella piensa, no sé, me ha transmitido una sensación extraña, un cierto desasosiego y en algún momento inquietud, resultándome a la vez una sensación cercana y real. Todo lo vamos a ver a través de los pensamientos y los recuerdos de la protagonista. Me ha gustado esta forma de transmitir de Diego Vaya.
Durante la lectura me parecía que la protagonista no se quería, que arrastraba una gran inseguridad, quizás por algo que provenía de su infancia, algo que termina por ser en cierta forma verdad (aunque me ha parecido que el final de esa parte de la historia no ha quedado del todo cerrado); ese convencimiento de que es gris, que es invisible, que pasa desapercibida, de que nada en ella es atractivo, excepto las manos y como utiliza estas como escudo, me ha dado la sensación de que no se está refiriendo sólo a su físico, sino que abarca a toda su persona.
Una inseguridad que, yo entendía, la llevaba a no querer pronunciarse nunca, a querer pasar desapercibida, a que nadie note que está, a no querer entrar en conflictos quizás por miedo a que alguien repare en ella, a que esto suponga dejar de ser invisible, que en cierta forma es lo más cómodo, pero que a su vez la lleva a sentir que nadie la quiere, que nadie se molesta por saber lo que ella siente.
Pero por otro lado también me parecía que en todo esto tenía mucho que ver su ex-marido. Un hombre que a mi me ha llegado como una persona con ciertos aires de superioridad, al que lo único que le importa es el éxito. Un ex-marido que entiende que el éxito es fruto del esfuerzo, pero en una carrera como la suya en la que deberían primar otras cosas, si él se esfuerza no es para evitar el dolor, el sufrimiento o para salvar una vida sino como una manera de demostrar que es muy bueno en su trabajo, que es el mejor. Estos aires de superioridad le llevan a hacer de menos a su mujer y hasta en algunos momentos ridiculizarla, como cuando le intenta quitar la idea a su hijo pequeño de que siga los pasos de su madre. Si quiere dedicarse a la música que sea en sus ratos de ocio no como una manera de ganarse la vida. No es un personaje que acabe cayendo simpático.
Yo he intuido tras esta manera de hacerla de menos, un indicio de «malos tratos», indudablemente no físicos, pero si de ir minando su moral y hacer que dude todavía más, si es posible, de ella misma y de lo vale y de que no ha sido más que una mera comparsa en su vida, alguien que sin él no es nada.

Durante la lectura me llamó la atención que una mujer con una personalidad como ésta, y quizás por lo poco común de esa situación, cuando se divorcia no quiere que sus hijos sientan la carencia de su padre, quiere que las cosas sean lo más fácil posible, empujándoles a que la relación paterno filial sea fluida y muy buena, aunque para ella sea dolorosa (y aunque en el fondo quizás lo que esté buscando, sin ella saberlo, es evitar esos enfrentamientos de los que tanto huye y ha huido siempre), no quiere que le echen a ella la culpa, que se piense que es ella la que obstaculiza esa relación. Pero con lo que no cuenta es con que será con sus hijos con los que entre en conflicto, algo que todavía le dolerá más, y es que los hijos no es que no quieran una relación con el padre, sino que esa relación implique que también la tengan con la pareja de este último, algo que el padre impone, aunque parece ser que cuando el padre no está delante les humilla, algo que éste no hace nada por evitar, aunque  no queda claro si es por que el padre no quiere creer a los hijos cuando se lo dicen, o porque realmente no le importa y lo ignora.

En estas situaciones que se iban reflejando he creído ver que en realidad, lo que pasa, es que ella se siente culpable, que se echa la culpa de todo y al final he comprendido el motivo.
En conclusión, me ha parecido que la protagonista tiene una personalidad muy compleja, que el autor ha reflejado y transmitido muy bien, aunque a veces resulta difícil de entender.

No voy a dar pistas, ya que esta novela bordea, a veces, otros géneros como el de misterio o el de terror (y quizás sin querer podría desvelar más de lo que debo), pero el  final me ha sorprendido, ya que aunque en algunos momentos, entiendo que, el autor nos ha querido ir dando pistas de por donde iban las cosas, no me ha dejado de impactar y me parece que este extremo incrementa el valor de la lectura.En definitiva, como creo que se desprende de esta reseña, es una novela que me ha gustado, me ha sorprendido, me ha parecido una buena lectura y he encontrado en ella mucho más de lo que esperaba, por lo que merece la pena darle una oportunidad.

Después del acercamiento a este autor, si se decide ponerse manos a la obra con otra novela, me encantará volver a leerle y disfrutar de su forma de escribir.