No es la primera vez que digo que hay novelas que te buscan y creo que con Llamadme Alejandra de Espido Freire ha vuelto a suceder.

El día que se dio a conocer el Premio Azorín 2017 me llamó la atención esta novela, pero la posterior invitación al acto de la presentación de la novela (al que no pude ir) me hizo investigar un poco más sobre ella y decidirme por su lectura.

No es raro que a mí me atraigan las novelas históricas o sobre personajes históricos y con tantos misterios sobre la Familia Romanov ésta no iba a ser una excepción.

NUESTRA OPINIÓN

Es 1918. Acaban de ordenar a la familia imperial que recojan sus pertenencias lo más rápido posible porque van a ser trasladados.De esta manera comienza Llamadme Alejandra, una novela en la que Alejandra Feodorovna, última zarina de Rusia hará un repaso de su vida y de cómo ella y su familia han llegado al punto en el que se encuentran en ese momento.

La novela tejida a base de sus recuerdos, construida como si de un relato interior se tratara, está narrada en primera persona por la propia Alejandra por lo cual todo lo que vamos a conocer de su historia está relatado bajo su punto de vista y como lo ha vivido. Todo a excepción de unas notas o cartas de sus hijas, la declaración de una mujer encargada de la limpieza de la última casa que ocuparon, y el frío informe del comisario responsable del asesinato de la familia imperial.

Aunque el punto de inicio de la novela es, como he dicho, el año 1918, Alix, nombre que ostentó hasta que se convirtió a la religión ortodoxa para casarse con el zar, nos relatará su vida desde su nacimiento haciéndonos partícipes cómo influyen en ella la pérdida de su madre y su hermano, la muerte de su padre, cómo conoce a Nicolás, y aunque entre sus pretendientes estaba el hijo del Príncipe de Gales, un matrimonio que satisfacía a su abuela pero que no aceptó, pues ella y Nicolás estaban enamorados. Un matrimonio no exento de dificultades ya que no era del agrado de la familia del Zar. Una boda que acabó en tragedia y que no sería la única que la acompañaría en su vida.

Espido Freire nos ofrece de Alejandra una imagen diferente a la que seguramente tenemos de ella. La zarina fue una de las mujeres más importantes de su época y menos conocidas, una mujer que fue víctima de todo tipo de bulos.

Alix pertenecía la nobleza, era nieta de la Reina Victoria (la mujer más poderosa del mundo), quien sentía una predilección especial por ella, era guapa y recibió una educación bastante austera pese a pertenecer a una familia rica. Celosa de su intimidad y la de su familia, muy querida por su marido y sus hijos, pero, en cambio, odiada por su pueblo que siempre la vio como una extranjera y despreciada por su suegra. Era muy tímida, algo que le trajo muchos problemas con el pueblo que la veían como una mujer fría y distante aunque en realidad era apasionada, y fiel a su marido pese a todo lo que se dijo de ella.

Aunque adoraba a cada una de sus cuatro hijas el que parto tras parto no llegara un heredero deseado por el pueblo y cuando por fin llegó que sufriera hemofilia, enfermedad de la cual ella era portadora, hizo que sufriera mucho, luchando siempre por algo prácticamente imposible: salvarle de esta enfermedad que con casi total seguridad estaba abocado a la muerte, que en el futuro llegara a convertirse en zar y tratando que ésta sólo fuera conocida por los más cercanos.

Una narración en la que también conoceremos aspectos más íntimos de la familia, anécdotas de su vida, cómo era el comportamiento y su relación con la amplia familia Romanov, cómo se empeño en criar ella misma a sus hijos (una decisión muy criticada por la nobleza rusa), así como su empeño en que recibieran una educación a la inglesa; También nos da razón de encuentros con otros personajes históricos, como por ejemplo el que tuvo con Sissi; la necesidad de reclamar su derecho a elegir a sus amigos ante la intromisión de la familia real rusa o una visión bastante distinta a la que conocemos sobre Rasputín y su relación con él, entre otras cosas.

Alejandra es un personaje muy bien perfilado, aunque la autora tampoco se olvida del resto, nos muestra a una mujer no muy distinta a otras si no fuese porque se trata de la Zarina. Una mujer que ama a su familia, que hace planes para el futuro de sus hijos, que reivindica el papel de su marido con el que además tiene gran complicidad, que sufre por la enfermedad del heredero y porque puedan separarlo de ella, que quiere llevar una vida normal y que quiere ser madre y esposa antes que zarina.

En Llamadme Alejandra, Espido Freire esconde bajo un relato en apariencia sencillo, una novela bastante más compleja de lo que a simple vista puede parecer, en la que a través de la figura de Alejandra hace un recorrido por la historia de la Rusia en los prolegómenos de la revolución, hasta el momento en que asesinaron a los Romanov. Una novela en la que la autora va a lo esencial, lo que no impide que en ocasiones se detenga en descripciones más amplias como es el caso de la ceremonia de coronación y la posterior fiesta organizada por los tíos del zar que acabó con un triste resultado, narrada con más detalle.

En conclusión, en esta novela veremos Alejandra Feodorovna con otros ojos que nos acercarán más a la mujer que a la figura de la última zarina.