NUESTRA OPINIÓN …

Decir que, como otros muchos lectores, desde que acabé de leer El Guardián Invisible estaba deseando saber cuando saldría la segunda parte de la trilogía del Baztán, seguro que no suena a nada nuevo. Pero cuando por fin supimos, cuando hablamos con Dolores Redondo en la Feria Libro de Madrid, que para el otoño se editaría y que lo único que faltaba era saber la fecha exacta de su salida al mercado, nuestra alegría fue mayúscula. Por fin antes de que acabara el año podríamos continuar conociendo la historia de Amaia y los sucesos del Valle del Batzán.

Después de haber leído esta segunda entrega volvemos a estar ansiosos por saber cuando vamos a poder tener en nuestras manos la tercera y última entrega, y aunque la espera seguro que se nos va a hacer larga, parece que no vamos a tener que esperar demasiado tiempo.

Otra vez la autora nos va a sumergir con gran maestría en el ambiente del Valle del Baztán. Un Valle que por sus características naturales, el misterio y la magia de las leyendas que en él habitan, se convierte en un escenario sumamente apropiado para una novela como la que ha escrito Dolores Redondo.

Y es que las descripciones tan reales y detalladas que nos hace del valle, con sus bosques frondosos y húmedos, en muchas ocasiones envueltos en niebla, su  vegetación muy abundante y verde, los cauces fluviales que lo atraviesan en los que, cuando arrecian las lluvias, se producen grandes y fuertes crecidas, sus puentes en muchos casos inestables, el frío que se puede sentir en estos parajes, y ¿por qué no? cierta sensación de que alguien los habita produciendo en algunas ocasiones cierta prevención que hasta podría derivar en miedo, convierten a este valle en el marco perfecto en el que parece que realmente nos encontramos mientras leemos las novelas.

Pero el ambiente no es el único punto fuerte de esta novela, pues como ya sucedió en la primera parte de esta trilogía, El guardián invisible, unos capítulos no muy largos, una prosa muy fácil de leer emocionante y con una buena dosis de misterio la convierten en una lectura totalmente adictiva, a la que si además sumamos una historia original y tejida con mucha maestría, y unos personajes, aunque buena parte del peso de la novela lo lleve el de Amaia, del todo creíbles, hacen imposible no rendirse a esta nueva entrega de la trilogía del Baztán.

En Legado en los huesos vamos a asistir a los últimos días del embarazo de Amaia y a su recién estrenada maternidad. Y es que la maternidad va a tener mucha importancia en esta novela.

Como ya pasó en la entrega anterior de esta trilogía vamos a encontrar que las dos ramas argumentales, la vida privada de Amaia,  y el caso que está investigando, van a estar ligados a lo largo de Legado en los huesos. Amaia vuelve a Elizondo a llevar una investigación, pero de una manera muy diferente a como lo hizo la primera vez cuando se tuvo que enfrentar a los crímenes que se le atribuían al basajaun. Ya no le importa volver, es más, ahora junto a su familia visita Elizondo muy frecuentemente y no hace falta que tenga que ir por motivos de trabajo. Atrás quedaron los fantasmas del pasado.

Aunque ha logrado controlar esos fantasmas, sigue habiendo cosas de su pasado que desconoce y que tendrán mucho que ver en su historia personal. Mediante algunos «fogonazos» que nos van a llevar a la niñez de Amaia y a su nacimiento, y que están perfectamente intrincados en la trama, vamos a descubrir algunos de estos hechos oscuros y siniestros que tendrán que ver con la investigación que la ocupa.

Una investigación por profanación de la que las autoridades eclesiásticas piden expresamente que se encargue ella, en un momento dado, se va a cruzar con una serie de suicidios protagonizados por acusados por violencia de género que, aparentemente, nada tienen que ver unos con otros. Unos suicidios que a priori nada tenían que ver pero que tras ser alertada por el teniente Padua empieza a investigar y a encontrar que son varios los puntos que tienen en común, tantos como para intentar conseguir que el juez abra una investigación. Una investigación que la afectará profesional y personalmente.

Si en la novela anterior fue el basajaun el ser de la mitología vasca que entró en escena y al que, en un principio se le quisieron atribuir los crímenes, en este caso será otra figura mitológica la que tendrá protagonismo y la que estará relacionada con los crímenes: «Tarttalo».

En Legado en los huesos, aunque nos vamos a encontrar temas como el maltrato o las sectas, los que van a tener más peso van a ser el miedo o la maternidad.

En Legado en los huesos vamos a ver el miedo en múltiples facetas, como el miedo que siente Amaia a no ser buena madre, a poder parecerse a la suya, a no ocuparse de su hijo como es debido, a no dedicarle todo su tiempo y su esfuerzo y que le llevan a ciertas salidas de tono, de reproches, a cuestionar como se ocupa su propio marido del niño, todo ello de manera totalmente injusta, sólo como un modo de justificarse ante ella misma de que no lo está haciendo bien;  ese otro miedo a que ciertos sentimientos que no reconoce y no puede clasificar puedan poner en juego su matrimonio; o también el miedo a que nos falte un ser querido.

Pero también habla de ese otro miedo, el que nos nace de las entrañas y que a veces puede ser incontrolable y del que sólo algo, por muy insignificante que sea, nos da fuerza sacándonos de él; el miedo que produce el mal, un miedo que se va colando y no se sabe cuanto daño puede hacer; o  el miedo que ya sentimos una vez y nos produce pánico que vuelva porque ya lo conocemos y dudamos que podamos volver a soportarlo.

La maternidad también desde diferentes aspectos. Tenemos a una Amaia que se estrena como madre y que se deja llevar por todo lo que ha leído y lo que se espera de ella, por ser una madre de manual, temiendo en todo momento hacerlo mal. También ha querido Dolores Redondo hacer un guiño al tema de la conciliación laboral.

Pero también nos va a mostrar la maternidad desde otro ángulo que no por ser mucho menos común, es imposible, una maternidad antinatural e incomprensible que nos vamos a encontrar en la madre de Amaia. Una madre malvada que tiene unos sentimientos hacia su hija nada naturales, que nunca la ha querido y a la que quiere hacer daño desde el día en que nació. Una relación que tan difícil se nos hace comprender y de la que necesitamos saber que hay detrás.

Creo que se desprende de esta reseña que Legado en los huesos me ha gustado y mucho, y por tanto os animo a leerla. Como ya sucedió en el caso anterior, esta novela es autoconclusiva,y por lo tanto podemos leer una sin necesidad de leer la otra,  pero teniendo en cuenta la importancia que tiene la historia de Amaia en las dos novelas y la evolución de ésta y su vida personal, en esta segunda novela, yo os aconsejo que leáis las dos y además lo hagáis por orden, ya que no os vais a arrepentir porque vas a disfrutar y mucho.

FICHA DEL LIBRO

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