NUESTRA OPINIÓN …

Tenía muchas ganas de leer esta novela: La tabla esmeralda, así que la La Feria del Libro de Madrid fue la excusa perfecta para comprar un ejemplar, además como Carla Montero tenía firmas programadas, tomé nota de los días y las casetas en que lo hacía y en el primer fin de semana que tuve oportunidad llevé a cabo mi objetivo.

La novela empezará en la época actual para llevarnos de la mano de Ana García Bert y de la investigación que lleva por encargo de su novio Konrad, al París ocupado por los nazis. Carla Montero alterna dos historias que tienen como protagonistas a dos mujeres. Dos historias que terminarán convergiendo, pero que transcurren en dos momentos temporales distintos, y en las que vamos a encontrar bastantes diferencias, también literarias.

La historia actual en que la protagonista es Ana García Bert, está escrita en primera persona pero esto no consigue que nos sintamos más cercanos a ella, por lo menos en mi caso. Es un personaje al que no he logrado entender en ningún momento y que me ha puesto de los nervios en más de una ocasión. Lleva una vida en la que parece que su máxima preocupación es contentar a su novio y vivir y hacer lo que este la pide, algo, en principio, no muy acorde con lo que se podría esperar de una mujer joven en la época actual, y que se deja manipular por su novio, un maduro bastante mayor que ella, aunque parece no darse cuenta, un personaje bastante flojo. Bien es verdad que al final el personaje va evolucionando pero para mi gusto demasiado tarde.En esta parte también nos encontraremos con otra serie de personajes entre los cuales los que mayor peso tienen son Konrad, el novio manipulador, al que se le ve venir y el profesor Alain Arnoux, el joven profesor francés que rápidamente nos caerá simpático y nos meterá en su bolsillo.

No me resisto a hacer mención a uno de los personajes que aparecen en la novela, aunque no tenga un gran recorrido, se trata de uno de los amigos homosexuales de Ana, Teo, que con sus ocurrencias y su ternura, le pone un punto de humor y especial a la novela.En contrapunto nos encontramos con una narración en tercera persona, en una Francia ocupada, con la otra protagonista Sarah Bauer, una chica de una fuerte personalidad, que desde muy joven se ha enfrentado a una vida nada sencilla, que pasa por ser miembro de la Resistencia, que tiene que preservar a capa y espada un cuadro que es un legado de familia. Una mujer que se enamora de quien “no debe” con la lucha interna que esto conlleva. Lucha que se ve acrecentada por no querer hacer daño a quien se enamoró de ella desde adolescentes, que la quiere con locura, y que la ha cuidado y protegido siempre, pero de quien no está enamorada. Para mi gusto un personaje bastante rico y lleno de matices.

Como rico y lleno de matices es también uno de personaje que comparte con ella esta historia, el comandante de las S.S., Georg von Berheim, que después de ser un soldado ejemplar y todo un héroe de guerra, se empieza a dar cuenta de en lo que ha desembocado el nazismo, algo que no le gusta nada y, aunque al principio se limita a cumplir órdenes, termina sufriendo las contradicciones a las que le lleva ser un buen alemán, disciplinado y que lucha por una causa, con lo que está pasando en las altas esferas de la política y el ejercito alemán, con la caza de personas que tiene que llevar a cabo y la forma en que los nazis llevan a cabo el expolio de obras de arte. Un personaje muy bien dibujado e interesante.No me extraña que las dos protagonistas se enamoraran de este hombre, aunque una de ellas lo hiciera sin conocerle personalmente, con la simple visión una fotografía.

Asimismo, las dos historias produjeron en mi un interés muy diferente. Las dos se van desarrollando de manera simultánea, se van entremezclando, pero su desarrollo es muy desigual, y podría decirse que vi en la que se tiene lugar en la actualidad un mero vehículo para introducirnos en la historia que para mi tiene más fuerza y tenía verdadero interés, la de Sarah, la de Georg von Berheim, la del París ocupado.Mientras que la que tiene lugar en la época actual es bastante digamos “light”, y en ella lo que tiene mayor interés es que intentará (y conseguirá), que visualicemos y nos demos cuenta de la verdadera dimensión del expolio nazi, del poco cuidado que se tuvo a la hora de conservar, las obras de arte que fueron requisadas, dependiendo solamente de que interesaran, más o menos o perjudicaran a la ideología nazi, llegando incluso a destruir algunas, de como se dividieron las colecciones y como se almacenaban y la falta de un verdadero archivo unificado de todo lo que se expolió o se conserva en distintas partes del mundo; la del París nazi es una historia llena de sentimientos, secretos, amor, matices, que nos conmoverá y hará imposible que estemos ajenos a todo lo que despierta una ocupación, el nazismo y una guerra, y como actúa la gente ante todos los acontecimientos que le son inherentes.Importante es  la gran labor de documentación que Carla Montero ha llevado a cabo, para dar una visión completa de todos estos extremos, sin dejar nada al azar.

Debe ser muy difícil escribir un libro con dos historias y dotándolas de una gran fuerza y además encontrar un equilibrio entre ellas, pero lo que a Carla Montero no se le puede negar es que, aunque el nivel de calidad, tanto en la forma como en el fondo, de ambas se note, sirviéndose de una de ellas ha sabido dar a la otra de una gran intensidad y las ha sabido entrelazar de una manera perfecta. Con una prosa cuidada y sencilla y una historia que te atrapa consigue que el lector se sienta totalmente enganchado por la lectura de una novela de más de 700 páginas, que a priori, a muchos puede intimidar.No soy mucho de encuadrar a las novelas en un género determinado, pero en el caso de esta novela sería bastante difícil, ya que vamos a encontrar historia, amor, intriga, ... ingredientes todos ellos manejados con maestría, que junto con una soberbia documentación y una espléndida ambientación nos aseguran un entretenido recorrido por una parte de la historia y una lectura que nos hará pasar unos ratos muy agradables y que hará que el tiempo se nos pase en un pis pas. En definitiva es mucho, pero mucho, más lo bueno que lo regular en esta novela, porque malo no hay nada, por lo que la recomiendo, no la dejéis pasar y disfrutarla, porque merece la pena.


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