NUESTRA OPINIÓN …

Gellidista: dícese de todo ese séquito de seguidores que esperamos con ansia cada nueva novela de este autor y, como no podía ser menos, La suerte del enano de César Pérez-Gellida, que ha volado en nuestras manos.

Siempre es difícil hablar de ciertas novelas cuando sus autores son verdaderos magos de la trampa (sana), del escondite, del giro argumental, porque cualquier detalle, por mínimo que sea, no deja de ser una pista para el lector que busca, ávido, esas pequeñas «entre líneas» que estos autores siempre nos van dejando para que tratemos, sin éxito en la mayoría de los casos, de adivinar el final antes de tiempo.

En La suerte del enano, César Pérez-Gellida, centra su atención en un robo pero un robo a lo grande porque… ¿existe el robo perfecto? Hasta el final de la novela no lo vais a saber. En este caso, se trata de un robo al Museo Nacional de Escultura de Valladolid y la obra, El martirio de San Sebastián, de Alonso Berruguete.

Quizá una de las sorpresas que me trajo La suerte del enano es que, aunque sabía que la trama volvía a Valladolid, no sabía que íbamos a recuperar a nuestra querida inspectora Sara Robles. Como el mismo autor dice en la nota del libro quería que Sara fuera la auténtica protagonista del libro y, ni que decir tiene, que lo ha conseguido con creces. Nos vamos a encontrar a la inspectora jefe en todo su esplendor, con sus adicciones ya conocidas pero también con esa valentía y carácter con el que la recordábamos. No será el único personaje al que recuperaremos ya que Sara y Valladolid nos traerán también al resto del equipo, ese que tan unido está por lo que a todos les tocó vivir en su momento. En este punto hay que aclarar que, aunque es altamente recomendable leer la obra de este autor por orden para no desvelar antes de tiempo ciertos secretillos y conocer la historia de los personajes y sus relaciones, es un libro que se puede leer de manera totalmente independiente. Eso sí, los lectores aventajados con toda la obra a sus espaldas, encontrarán un gran número de guiños de esos que te hacen sonreír.

Y hablando de personajes, alguien original tenía que aparecer siendo César Pérez-Gellida el escritor, en este caso El Espantapájaros aunque hay más de uno al que no podemos olvidar como Doña Teresa, una secundaria de la que seguro que el lector no se olvidará.

César Pérez Gellida nos trae con La suerte del enano un mundo algo hasta ahora nuevo en el universo del autor: el robo de obras de arte. Me ha gustado mucho este nuevo delito que en realidad lleva detrás mucho más de lo que parece. Seremos partícipes de todo el robo y, más adelante, iremos descubriendo cómo se planeó, los puntos débiles, las segundas intenciones y a todos y cada uno de los miembros que participan en él, directa o indirectamente, porque en esta historia hay de todo: un minero, un pocero, un sicario… aquí cada cuál tiene su papel para el robo perfecto. Destacar una vez más la labor de investigación, de campo en muchas ocasiones según comenta el autor en la nota, que ha tenido que realizar para describir con tal precisión y veracidad la manera de acceder al museo, de eludir los sistemas de seguridad y de salir del mismo, así como lo que puede conllevar el robo de una obra de este calibre. Además, para subir de nuevo el índice de delitos en la ciudad, no será solo este caso el que tendrá que dirigir Sara ya que paralelamente aparecerá una anciana muerta en su casa, toda una casualidad para ella que no cree ni en esta ni en la suerte, ni en la buena, ni en la mala, aunque algo habrá de las dos en los acontecimientos de esta historia.

Una vez más César ha vuelto a sorprendernos porque cuando parecía que todo estaba siguiendo su curso normal, aparecerá un personaje que nos dejará con la boca abierta (¡bravo!) y la trama se volverá algo totalmente adictivo. Y, como tampoco podía ser de otra manera, el autor se guarda una última vuelta de tuerca para el final, un final, como siempre, a la altura de las circunstancias y que nada tiene que ver con absolutamente nada que el lector haya podido imaginar.

La suerte del enano es un thriller, de eso no cabe duda, pero un thriller bien escrito, con literatura, en el que siempre aprendemos algo y que está escrito de tal manera que hace que te interesen desde los entramados de la mafia rusa a los efectos que una bala tiene en el cuerpo dependiendo de la trayectoria que siga. Una novela en la que, los que conocemos al autor, casi podemos escuchar su propia voz mientras leemos ciertos pasajes muy cinematográficos, una historia muy Gellida en su más profundo sentido de la palabra: nunca podrán faltar unos cuantos muertos ni un poquito de sangre y por supuesto, nunca podrá faltar la música ni el Zero Café.

La ironía, el humor, los personajes potentes, esos refranes calados con maestría y la manera de escribir con esos mismos retazos que vivimos muchas veces desde el punto de vista de varios personajes, son sellos de identidad de este autor que una vez más ha salido por la puerta grande. La suerte del enano es un novelón en el que lo único malo es acabarlo.