NUESTRA OPINIÓN …

Hay temas en las novelas que una y otra vez llaman mi atención y no me puedo resistir a ellos, y eso es ni más ni menos lo que me pasó con La red de Alice de Kate Quinn.

Por si fuera poco a la mención de las dos Guerras Mundiales se unía la de la resistencia y el espionaje. Imposible pasar esta novela por alto.

La red de Alice nos cuenta como en 1947 Charlie viaja con su madre a Europa para ocuparse de un «pequeño problema», un viaje que ella se ha propuesto utilizar para ver si puede encontrar a su prima Rose, una búsqueda que parece todos han abandonado dándola así por muerta en Francia durante la II Guerra Mundial.

Charlie no está dispuesta a pensar que Rose a muerto sin más, por lo que se pone en contacto con una mujer cuyo nombre vio entre los papeles de la búsqueda que realizó su padre, para ver si tirando de ese hilo logra más información y dar con el paradero de su prima.

Kate Quinn a través de dos hilos argumentales que nos va presentando a través de capítulos alternos, nos va narrando la historia de Eve en 1915 y la de Charlie en 1947.

Dos hilos entre los que, para mí, existe un evidente desequilibrio, ya que los hechos que suceden en 1947 y la historia de Charlie no han llegado a interesarme en exceso, salvo momentos puntuales, pareciéndome que solo ha sido el vehículo para contarme otra historia mucho más interesante, la de cómo Eve se convirtió en espía, y su pertenencia y cómo colaboró durante la Primera Guerra Mundial en una red de espionaje integrada casi completamente por mujeres.

En cuanto a los personajes si bien todos ellos están bien dibujados, las verdaderas protagonistas son Charlie y Eve, y si bien es cierto que en ambas vamos ver una evolución, es el personaje de Eve mucho más rico y la evolución es mucho mayor. Lo mismo pasa con Finn Kilgore y con Rene Bordelon, también en este caso es el que da réplica a la espía el que está mejor trabajado, para mi gusto.

Eve Gardiner es un personaje que nos va a ganar enseguida, una mujer valiente, llena de coraje, que no se resignaba a que fueran los hombres los únicos que pudieran tener un papel importante en la guerra, y que unos hechos de los ella misma se culpaba la llevaron prácticamente a su autodestrucción. Una mujer llena de cicatrices que no se podía perdonar a sí misma. Un personaje  que nos ganará sin duda.

La red de Alice es ficción pero se basa en una historia real y está poblada de personajes reales, aunque estos no sean los protagonistas, personas que tuvieron un importante papel en las redes de espionaje durante las dos Guerras Mundiales, que se mezclan con otros que, aunque ficticios, están basados, en parte, en una realidad histórica.

Asimismo Kate Quinn echa mano en esta historia, no solo de personajes reales,  también lo hace de métodos que verdaderamente se utilizaban en las redes de espionaje, relata algunos de los hechos que relata los refleja tal cual sucedieron en la trama de esta novela, aunque sus protagonistas no fueran los mismos.

A través de un relato ágil, Kate Quinn en La red de Alice nos da a conocer la labor nunca lo suficientemente reconocida que realizaron las espías durante la Primera Guerra Mundial.  Unas mujeres que vivieron una realidad muy dura, siendo consideradas, en palabras de la autora, como vírgenes o como putas, ya que se las veía con una pureza impoluta o como sensuales rameras, ya que muchas veces se pensaba que solo eran capaces de conseguir información a costa de su cuerpo, lo que luego les pasaba factura no solo en la sociedad sino también en el que había sido su trabajo sin importar los resultados que gracias a esa información se hubieran obtenido. Unas mujeres que en la actualidad tampoco tienen el reconocimiento merecido ya que son víctimas del olvido pese al gran legado que dejaron.

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