La razón de un pueblo

Universo de letras, julio 2022

La razón de un pueblo, la novela que denuncia la especulación inmobiliaria que se esconde tras los desahucios en Corralejo.  Soledad Aguiar Montelongo, antigua concejala de Cultura, Patrimonio Histórico, Desarrollo Local y Nuevas Tecnologías en la bella localidad majorera, publica una obra de enorme valentía que ha levantado alfombras… y un enorme revuelo

¿Se puede comprar un pueblo entero en España? Pues sorprendentemente sí es algo factible. La autora Soledad Aguiar Montelongo se encarga de demostrarlo en una novela que llega para remover conciencias y servir de denuncia a las malas prácticas que suceden con relativa frecuencia en relación a la aparición de desahucios masivos y a la consecuente especulación urbanística. «Esta es mi primera novela, de la que con anterioridad he escrito el guion de un largometraje. La idea de esta novela es parte del deseo de los defensores del Casco Viejo de Corralejo por dar a conocer todo lo que han padecido estos años. Durante tres años me he dedicado a la investigación y desarrollo de esta fascinante historia, siempre de la mano de sus verdaderos protagonistas», señala la propia autora. Obviamente sabe de lo que habla, puesto que en el pasado ha ejercido de concejala de Cultura, Patrimonio Histórico, Desarrollo Local y Nuevas Tecnologías en Corralejo (Fuerteventura).

La trama de La razón de un pueblo es poderosa y puede levantar ampollas: la tranquilidad de Corralejo, un pintoresco pueblo marinero canario, se ve alterada cuando un notario acompañado de cuatro abogados va casa por casa comunicando a cientos de vecinos que sus viviendas han sido vendidas a una sociedad. Pongamos en contexto el hecho de que la inmensa mayoría de los propietarios son los ancianos del pueblo, personas pacíficas que confiaban los unos en los otros y que, como en muchos pueblos, no acostumbraban a registrar sus viviendas en el Registro de la Propiedad. La mayoría de estas casas tenían más de cien años de antigüedad y habían pertenecido a diferentes generaciones. Y no olvidemos que se trata de las mismas casas que dieron lugar al nacimiento del pueblo marinero.

Esta situación tan desagradable derivará en una trama excelentemente conducida, plagada de giros y con un ritmo narrativo trepidante. Hablamos de una novela negra en la que el lector se sumergirá en un tobogán donde deberá colocar las piezas de un complicado rompecabezas con intereses cruzados. Tres amigos apodados el Investigador, el Profesor y Lapa serán los personajes capitales para destapar una pestilente trama inmobiliaria. Para lograrlo, deciden unirse y comenzar una lucha sin tregua contra los bancos y cajas de ahorro implicadas, el registrador, el notario, los inevitables abogados… y algún político (cómo no). La hábil Editorial Universo de Letras no ha dudado en firmar la obra e incluirla en su catálogo para ponerla a la venta de inmediato.

¿Un ejemplo de la calidad de su prosa? Ahí va: «El Investigador, El Profesor y Lapa se reunieron dos semanas antes para decidir quién podría ir de testigo. No todos estaban dispuestos a hablar, bien fuera por timidez, porque «yo no sé hablar», o simplemente porque creían que se iban a poner tan nerviosos que se iban a liar y no iban a poder decir ni media palabra. Posteriormente, fueron de uno en uno a la oficina de la casa del Investigador. Allí los ponía en situación, les intentaba animar, les hacía perder un poco el miedo; al menos ese rato, porque en cuanto salían a la calle se venían abajo otra vez». Lo dicho: una novela de envergadura.

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