NUESTRA OPINIÓN …

Estaba expectante ante la salida de La puerta de Manel Loureiro ya que desde que nos iniciamos con él, hemos leído todo lo que ha publicado desde entonces, y siempre hay algo que te sorprende en ese estilo tan peculiar que transluce en todas sus novelas. La puerta, me ha recordado mucho a ese inicio que tuve con el autor con su novela El último pasajero de la que aún recuerdo ese buen sabor de boca que me dejó, esa historia que era tan distinta a todo lo que había leído hasta entonces.

La puerta se inicia contándonos por encima la historia de Raquel: una policía del equipo especial de inspecciones oculares de la guardia civil de Madrid con un hijo con un cáncer terminal al que le han diagnosticado pocos meses de vida. Raquel no es capaz de aceptar esta resolución por lo que se lanza a buscar otro tipo de soluciones alternativas que pasan por aceptar el tratamiento de una menciñeira lo que la llevará directa a trasladarse a la Galicia más rural. Y ahí precisamente comienza la historia porque la estancia que imaginaba Raquel allí va a estar muy alejada de la realidad.

En una comandancia tranquila en el que nunca pasa nada, aparecen dos cadáveres en lo alto del monte Seixo con un escenario muy peculiar y aparentemente maneras de morir muy diferentes.

Raquel tendrá que acostumbrarse a la manera de trabajar en un sitio rural, tan alejado de su trabajo habitual en Madrid y por lo tanto tan falto de medios a veces tan básicos como la luz o la conexión a internet. Junto con Juan Vilanova, su compañero en la comisaría, se irán internando en un caso en el que tendrán que abrir su mente a otras cosas que quizá no se pueden explicar de la manera racional. Y todo ello mientras tiene que librar su lucha interna por pasar la mayor parte del tiempo con un hijo al que no le queda mucha vida.

Manel Loureiro utiliza esta historia para contarnos esas costumbres que aún existen en algunos pueblos de la Galicia profunda, esos pueblos que siguen creyendo en ciertas leyendas, creencias y rituales y utiliza el monte Seixo para mostrarnos retazos de otras civilizaciones que aún quedan en nuestra geografía aunque estén tan escondidos o sean de tan difícil acceso que los creamos desaparecidos por completo.

Como decía al principio, esta historia me ha recordado mucho a El último pasajero, una novela en la que se mezcla lo real con lo sobrenatural, donde nadie tiene totalmente claro dónde están los límites de la cordura y de la racionalidad, cómo se explican ciertas cosas que escapan a nuestro entendimiento y que no tienen sentido en nuestro mundo pero que suceden. Como se suele decir… «no creo en las meigas pero haberlas haylas«.

La puerta es una novela en la que el ambiente lúgubre, tormentoso y oscuro de la Galicia que se describe en el momento en el que sucede la novela es casi un personaje más de la historia y hace que en ocasiones podamos tener la sensación de novela con tintes de terror.

Una novela ágil, con unos capítulos no demasiado cortos que hacen que el leer uno más signifique que te vuele la novela en las manos y con un final en el que he corrido de la mano de la protagonista y he sentido su angustia.

Solo espero que en algún momento nos podamos cruzar con Manel Loureiro y que nos aclare eso que cuenta en la nota de autor de que «Parte de los eventos que se narran en esta historia han sucedido en la realidad. Alguno de ellos aún continúa teniendo lugar».

En conclusión, La puerta es una novela que me ha gustado mucho, que me ha dado a conocer esa Galicia olvidada, sus costumbres y me he reencontrado una vez más con ese Manel Loureiro que trabaja con aquello que no se puede explicar racionalmente y a lo que no hay que dejar de prestar atención.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO