La página 428 de Javier Muñoz Villén

Espasa, junio 2021

Javier Muñoz Villén publica con Espasa, La página 428, un thriller psicológico que por medio de tres líneas temporales conduce al lector, con suspense bien medido, hacia un final imprevisible.

La página 428 es, ante todo, una novela apasionante y un thriller absorbente. Integra tres líneas temporales separadas por cuarenta años —1979, 1989 y 2019—, además de un capítulo que se detiene en siete momentos clave de las décadas de los cincuenta y sesenta, entre 1953 y 1971. Permítannos que no les demos pista alguna sobre estas siete vueltas al pasado, para evitar reventarles una parte fundamental de la trama.

La novela tiene 400 páginas, divididas en 106 capítulos cortos y un sorprendente epílogo. Cada uno de esos capítulos se centra en uno de los tres períodos temporales y van alternándose. En la primera parte del libro, esa alternancia es regular, según el ciclo: 1979, 1989 y 2019. En la segunda, cuando el ritmo de la historia se acelera, la novela se desordena por el vértigo de los acontecimientos y los capítulos van alternándose en función de la necesidad narrativa.

Javier Muñoz Villén moldea el ritmo a su conveniencia. En algunos momentos, sumerge al lector en unos paisajes y escenarios descritos con lirismo, en los que la historia avanza con calma, como un riachuelo hacia el lago Pike; en otros, en cambio, nos sube en una montaña rusa de diálogos afilados y de emociones a flor de piel.

A lo largo de La página 428 nos encontramos con distintas formas de suspense que nos mantienen atados a la lectura. Los capítulos suelen acabar abruptamente o anticipándonos hechos futuros de los que no da más pistas que alguna frase lapidaria. El lector conoce cosas que los protagonistas
ignoran, aumentando la inquietud por su suerte. Hay también carreras contra el tiempo y giros s dramáticos que nos sorprenden y llevan en una dirección contraria a la que creíamos.

Javier Muñoz Villén nació en Madrid en septiembre de 1980, es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y trabaja desde hace quince años en una de esas grandes empresas que cotizan en el Ibex, pero su pasión son las letras y ha escrito su segunda novela utilizando solamente el móvil y la imaginación, aprovechando los instantes que le regala el día y alguna que otra hora robada por el insomnio a la madrugada.

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