LA MUERTE EN UN NAIPE – JIMENA TIERRA

NUESTRA OPINIÓN …

La colección Sin Ficción que dirige Marta Robles está entre mis destacados siempre. Son ya varios los títulos que he leído de esta colección y nunca defraudan y La muerte en un naipe de Jimena Tierra no ha sido la excepción.

A pesar de que a todos nos sonará el nombre del asesino de la baraja, es cierto que a mí personalmente es un caso que me pilló siendo demasiado pequeña y del que apenas conocía nada, más allá de algún que otro reportaje de asesinos en serie que había visto. Jimena Tierra, a quien también desconocía y a la que a partir de ahora seguiré la pista de cerca, hace un retrato fiel y más que entretenido de cómo se desarrollaron los hechos que protagonizó el asesino de la baraja en el año 2003, cómo fueron las investigaciones que se realizaron en esos días e incluso nos introduce retazos de lo que el propio Alfredo Galán Sotillo declaró en el juicio en el que se le condenó.

A los que vivisteis la historia más de cerca, seguro que os sorprende este relato por los datos que se aportan y que estoy segura que en el momento no se contaron en los medios. A los que como yo, la conocíais solo de oídas, La muerte en un naipe se lee prácticamente como una novela aunque lo realmente escalofriante es que no lo es y que este asesino cometió hasta 6 crímenes sin conexión aparente en Madrid en el año 2003 llegando a sembrar el pánico en la ciudad. Alfredo Galán Sotillo firmaba sus crímenes con una carta de la baraja española, es por ello que los medios los apodaron El asesino de la baraja aunque no empezó con este «ritual» desde el primer crimen lo que causó la confusión de los investigadores en cuanto a si la autoría de los asesinatos era la misma en todos los casos.

Como en todos los libros de la colección Sin ficción, en La muerte de un naipe, nos vamos a encontrar la historia real de Alfredo Galán Sotillo. Los crímenes que cometió, las historias de las familias de la gente que mató, cómo se llevó a cabo cada una de las muertes (con lo que los datos de las pruebas, testimonios y los juicios se han aportado), cómo se descubrió a cada una de las víctimas y cómo se desarrolló una investigación que fue altamente complicada por no haber un nexo aparente entre las víctimas que hiciera que se tratara a los crímenes de Alfredo Galán Sotillo como un asesino en serie. También en este libro se nos cuenta las diferentes líneas de investigación que se siguieron, las personas a las que se investigó y cómo se llegó a juzgar al asesino porque él mismo se entregó en la comisaría de Puertollano hace ahora 16 años. Como en la mayoría de estos casos, sorprende que en menos de diez años, este asesino saldrá a la calle sin haber mostrado arrepentimiento alguno por ninguno de los crímenes que cometió.

Me sigue sorprendiendo y llamando poderosamente la atención en todos los libros de esta colección, cómo todos los asesinos no muestran el más mínimo arrepentimiento llegando a decir que se lo merecían, que lo hacen porque querían ver lo que se sentía matando o simplemente porque son personas que tienen dentro el mal. Concretamente en el caso que nos ocupa, el asesino cambió su declaración en varias ocasiones llegando a decir que le habían obligado a cometer los crímenes. Para mí, lo interesante de estos libros es intentar ahondar en la psicología de estos criminales para tratar de entender qué puede ser lo que les lleva al punto de cometer no uno sino varios asesinatos sin aparente motivación. En el caso de Alfredo Galán Sotillo, sus víctimas eran elegidas completamente al azar. Una pena que, en este caso, el protagonista de esta historia no haya querido sentarse con la autora para ofrecerle un testimonio directo.

También, me parece muy interesante cómo se cuenta en estos libros cómo a veces las casualidades y las pruebas pueden llevar a alguien inocente a prisión porque todo apunta claramente a que ha pasado algo que no ha sido así.

Jimena Tierra en La muerte de un naipe, ha hecho un gran trabajo de investigación, de recopilación de pruebas, declaraciones y ha sido capaz de contactar y conseguir entrevistas con gente muy cercana a la investigación, uno de ellos la persona a cargo, lo que hace que el libro se devore como si de una novela de ficción se tratara.

Si nos os habéis estrenado con ninguno de ellos y os gusta el género negro, os recomiendo cualquiera de la colección, os aseguro que no os arrepentiréis. Le podéis echar un vistazo a Olor a muerte en Pioz de Beatriz Osa que también nos gustó mucho hace unos meses.

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