Nova Casa Editorial, mayo 2021

La mirada vaciada  de Paqui Bernal, bebe -en su estructura-  de “Hablar solos” (A. Neuman), Fiesta en la madriguera (J. P. Villalobos) y La hojarasca (Gabriel García Márquez), ya que las tres voces protagonistas -de Sam, Pablo y su madre (Emma)- van rotando y crecen en paralelo. Pero en este relato  ese
juego de rotación contribuye a la verosimilitud  porque nos sumerge aún más en la espiral de obsesión de Emma y Pablo,  en igual medida que lo hacen los
traumas propios de esos personajes.

En cuanto al contenido, la novela está inspirada en ensayos, blogs y en la escasa ficción que existe sobre sectas (“Mao II”, de Delillo; “Wild Wild Country”
de Maclain and Chapman Way).

Respecto del género, la trama –que contiene algunas notas de thriller- atraviesa la novela erótico-romántica para convertirse en una novela de formación, al  tiempo que recrea un ambiente urbano (por medio de su dinamismo, el empleo del slang y la presencia de las redes sociales).

Esas incursiones en varios géneros literarios urden un relato ágil, “La mirada vaciada”, que -no obstante- consigue ahondar en el tipo de dominio del hombre
por el hombre más sangrante: el que ocurre en el seno de una relación
afectiva.

Cuando la belleza y la desenvoltura de Sameentha, una angloíndia graduada en Arquitectura, enamoran a Pablo, un estudiante de Informática algo más
joven que ella, ambos iniciarán una relación muy sensual. El exotismo de sus respectivas culturas, tan sumamente diferentes, avivará la enorme atracción
física del uno hacia el otro.

Durante sus viajes al Rajasthan y a Bristol, y en la propia Barcelona -donde ambos conviven en el piso compartido de Sam- todo parece idílico. Hasta que
alguien descubre una cajita que contiene un juego en el que Sameentha y Pablo participan, pero las propuestas de ese juego no concuerdan en absoluto
con la imagen de chica afectuosa y desprendida que Sam proyecta de sí misma…

Paqui Bernal. El primer día en su nuevo colegio de Primaria fue decisivo en la trayectoria de la autora. Alzó la mano para hacer una pregunta y se dirigió a la maestra como “Zeñorita”. Un estallido de risas la sorprendió. Al poco, entendería que en Madrid no se hablaba con la zeta como en su tierra natal, Andalucía. Pero probablemente de aquella necesidad de adaptación a su entorno nació su vocación por los idiomas, y esa vocación la llevaría a estudiar Filología Románica y Anglogermánica. Al graduarse, eligió la docencia y se convirtió en profesora de inglés, primero de Bachillerato y más tarde de Escuelas
Oficiales de Idiomas.

Sus primeros pasos en la escritura fueron simples anotaciones en el cuadernillo que la acompañaba en sus viajes: reflexiones sobre pasajeros curiosos, descripciones de horizontes inspiradores… Más tarde, al tiempo que se formaba como escritora cursando el Itinerario de Novela en La Escuela de Escritura el
Ateneo Barcelonés, escribiría varios cuentos de suspense publicados en diversas antologías (Tres devociones, Un barrio popular, etc.), y acabaría su primera obra, titulada El silencio de los niños.

Ya en 2019, siendo alumna del Máster en Creación Literaria en la Business School of Management de la U.P.F, fue elaborando la novela que acaba de publicar con Nova Casa Editorial, La mirada vaciada. ¿Cuáles son ahora sus aspiraciones? Sobre todo, que muchos lectores de habla hispana disfruten de
este relato y compartir sus impresiones con ellos. Y, por supuesto, seguir leyendo y escribiendo. Porque, si algo está en la raíz de su impulso hacia la literatura, eso es -sin duda alguna- el amor por las lenguas y los dialectos. Incluido, cómo no, el andaluz. Con zeta.

Puedes adquirirlo en papel en https://novacasaeditorial.com/es/la-mirada-vaciada.html