LA MANIOBRA DE LA TORTUGA – Benito Olmo

 

Comentábamos en Twitter sobre la novela de otro autor, cuando uno de los participantes en la conversación (y autor de esta novela),  me mandó un mensaje privado en la que me ofrecía ser de los primeros lectores de La maniobra de la tortuga.
Esto sucedía antes de que la novela en cuestión hubiera salido a la venta, pero ya había visto por ahí hablar de ella y con buenas sensaciones. Así que, aunque iba a ser difícil una lectura inmediata (como ya me temía y sucedió) me la hizo llegar y os puedo asegurar que no me equivoqué al aceptarla.

EL AUTOR

Benito Olmo (Cádiz, 1980) ha trabajado como corrector, editor, columnista y negro, y es colaborador de varios medios como la revista Fiat Lux y el portal literario ¡A los libros! Es autor de las novelas Caraballo (2007) y Mil cosas que no te dije antes de perderte (2011), y con ellas bajo el brazo ha recorrido España a través de las diferentes Ferias del libro, lo que le ha permitido llegar a un gran número de lectores.

ARGUMENTO

Empujado por el infortunio, el irreverente inspector Manuel Bianquetti se ve obligado a aceptar un traslado forzoso a la comisaría de Cádiz, un destino previsiblemente tranquilo que se verá alterado con el hallazgo del cadáver de una joven de dieciséis años. Una muerte violenta que le traerá reminiscencias de un pasado del que no logra desprenderse.
 
A pesar de la oposición de sus superiores, el inspector Bianquetti emprenderá una cruzada solitaria para atrapar al culpable siguiendo el rastro de unas evidencias que podrían no existir más allá de su imaginación. La realidad se va oscureciendo en la medida en la que el lector va devorando páginas al tiempo que participa junto al protagonista en la investigación de un caso cada vez más turbio y escabroso.
 

MIS IMPRESIONES

Abrir La maniobra de la tortuga y encontrarme con una carta de presentación como el prólogo de César Pérez Gellida, fue suficiente para convencerme de que lo iba a encontrarme de ahí en adelante iba a ser bueno, y que estuviese prácticamente segura de que no me había equivocado en adentrarme en sus páginas.
Está claro que como entrante estaba muy bien, pero ahora Benito Olmo tenía que convencerme a través de su historia y sus personajes que el resto de los platos y el postre, aunque la disposición era buena, estaban a la altura y había merecido la pena dedicarle unas cuantas horas de lectura.
Ya os adelanto desde ahora que sí, que se ha ganado a pulso cada una de las recomendaciones que como la mía, os vais a encontrar aquí y allá, y os recomiendo que no pospongáis más su lectura, si estáis pensando en leerla y si no, desde aquí os animo a hacerlo.
Benito Olmo nos traslada a su Cádiz natal para mostrarnos la otra cara de la ciudad tan alejada de sus fabulosas playas, su ambiente alegre y su luz que siempre nos encontramos en las promociones de esa ciudad.
Y en una comisaría de esa ciudad nos encontramos con Manuel Bianquetti, un Inspector de Policía que ha sido destinado allí a modo de castigo y donde no se encuentra precisamente a gusto. Ni él ni su trabajo son apreciados. Es más, él siempre ha sido un buen investigador, hasta que sucedió lo que sucedió, y ahora se encuentra infravalorado y cumpliendo (aunque quizás sea mucho decir) con labores administrativas.

Pero todo va a cambiar cuando aparece el cadáver de Clara, una joven que presenta claros indicios de que a alguien se le fue la mano. Bianquetti va a encontrar en este asesinato, el motor que le haga salir del desinterés y la indiferencia en que se ha instalado, removiendo tanto a su persona como al investigador que lleva dentro, que no puede quedarse quieto viendo como sus superiores quieren cargar las culpas sobre quien es más sencillo hacerlo, sin buscar donde puede encontrarse el verdadero culpable.

Benito Olmo nos presenta una trama muy bien armada, sin fisuras, con una historia que transcurre en un espacio muy corto de tiempo, cuya narración comienza adelantándonos unos hechos, para continuar la misma unos días atrás y que así vayamos poco a poco viendo cómo este investigador, cuya corpulencia haría pensarse dos veces a cualquiera meterse con él, ha llegado a ese punto, consiguiendo con este golpe de efecto que ya desde las primeras líneas no podamos soltar la novela.
Al mismo tiempo nos vamos a encontrar con otro hilo argumental totalmente ajeno a la investigación que Bianquetti está llevando a cabo. Entre ambos no vamos a encontrar  ningún vínculo y Benito Olmo va a ir avanzando en ambas, saltando de uno a otro sin que, en un principio, seamos capaces de vislumbrar como pueden llegar a unirse, pero el autor lo consigue siguiendo una línea natural, sin sacarse nada del bolsillo y como pasan las cosas en la vida, de la manera más sencilla.
Además, Benito Olmo con esta alternancia y el momento en que las interrumpe para pasar a la otra, crea el ansia de seguir conociendo que es lo que va a suceder después en ambas, con lo que el lector cae en la trampa de no querer interrumpir la lectura.
Qué decir de Bianquetti, un personaje que en un primer momento me pareció un tipo un tanto extraño, pero al que poco a poco he ido entendiendo y que ha ido ganándose mis simpatías de forma que, aún con sus métodos poco ortodoxos, ha hecho que me pusiera enseguida de su lado.
Y es que el autor sabe dibujar personajes, hacerlos reales, de carne y hueso. Y no sólo a Bianquetti, también a Cristina, la protagonista de la otra trama, y a todos y cada uno de los secundarios que pasan por las páginas de La maniobra de la tortuga, que podríamos encontrarlos, sin dificultad, entre las personas que nos cruzamos a diario por la calle.
En conclusión, Benito Olmo ha logrado escribir una novela muy entretenida, que capta nuestro interés desde las primeras páginas y consigue, sin ninguna dificultad, mantenernos pegados a ellas hasta llegar al final; con un ritmo que sin ser trepidante no pierde fuelle y va ganando en intensidad; y en la que dota a sus personajes y las relaciones entre los mismos de gran sinceridad. Y todo ello en una trama trabajada con cuidado, sin dejar nada al azar y en la que se lleva a un desenlace lógico, creíble y honrado, al que no se llega sin más.
Esperemos que Benito Olmo se decida y podamos seguir disfrutando de las aventuras de este investigador tan peculiar que se ha ganado todas mis simpatías. Me encantará volver a encontrármelo.

 

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