Si te encuentras con un reclamo como «una mujer enfrentada al terrorismo y a quienes mueven sus hilos», y con una portada como la que encabeza este post, hay que reconocer que es difícil resistirse.

Eso precisamente es lo que me pasó a mi con La lenta agonía de los peces. Una novela que me encontré hace ya algunos meses entre las novedades de Espasa, en un mes que venía particularmente cargado de novelas que me llamaban la atención.

Había leído en alguna ocasión a su autor, le había escuchado en alguna entrevista y sobre todo hace tiempo que le sigo en Twitter, pero hasta este momento no había leído ningún libro suyo.

 

NUESTRA OPINIÓN

Tras una introducción que nos hace vislumbrar por donde van a ir los tiros, quizás las páginas en que nos encontramos una no muy larga, pero sí compleja descripción de como son los servicios de seguridad y los servicios secretos británicos nos hagan plantearnos si quizás nos hemos equivocado de lectura, pero nada más lejos de la realidad. Tras esta presentación, por otro lado nada extensa y a todas luces necesaria, nos vamos a introducir de lleno en una novela con mucha acción, con misterios, con unos personajes que no nos van a dejar indiferentes, con traición, con alta política, con espionaje, etc.
Y todo esto sucederá en tres escenarios diferentes Gran Bretaña, Irán e Irak.

Está claro que Eric Frattini es un experto en terrorismo y el particular en terrorismo islámico, se nota que sabe de lo que lo que habla a lo largo de la novela.

Me ha gustado la trama, muy bien estructurada, urdida y situada, que logra que te metas de pleno en la acción, en los entresijos de lo que nos relata y que engancha de tal manera que siempre quieres leer un poco más, hasta el extremo de que te moleste llegar a tu parada en el metro o en el tren, que estés a punto de pasarte de parada o, simplemente, que aproveches el tiempo que tardas en subir cinco pisos en el ascensor , sin que nadie te moleste, para seguir leyendo.

He disfrutado mucho con esta lectura, pero no voy a negar que en ciertos momentos también he sentido un poco de inquietud, ya que aun tratándose de una novela, no veía del todo descabellado ni imposible, en un mundo como en el que estamos viviendo, situaciones semejantes a las que se nos relatan pudieran tener algún viso de realidad.

Antes ya he hecho mención a que los personajes no nos van a dejar indiferentes, unos personajes a los que descubriremos poco a poco y que provocarán nuestra aversión o nuestra simpatía. Pero entre todo el conjunto de secundarios que de una manera u otra tejen la trama de esta novela, destaca su protagonista , Havana Sinclair, agente experta en terrorismo islámico dentro de los servicios secretos británicos y uno de los mejores miembros del MI5, que tras los atentados en Londres el 7 de julio de 2005 es destituida, porque alguien tiene que ser el chivo expiatorio. Havana es una mujer íntegra, con una gran fortaleza mental, con unos valores a los que no está dispuesta a renunciar por nada, que se niega a ser manipulada conscientemente, aunque quizás lo sea inconscientemente como podemos serlo todos nosotros, por personas que pretenden mover los hilos del mundo y que no deja de sentir algún tipo de remordimiento por haber antepuesto, en un momento determinado de su vida, su trabajo a su familia, aunque ella sintiera que era lo que tenía que hacer.

Eric Frattini ha sabido conjugar con habilidad una serie de elementos que han dado como resultado una novela muy gráfica, con grandes dosis de tensión y acción, con una trama y subtramas que se cruzan y atrapan y que destila un gran conocimiento sobre lo que se está contando, con un lenguaje fluido y un ritmo que te arrastra entre sus páginas sin que a penas te des cuenta.

No es una novela para leer en cualquier sitio ya que requiere ciertas dosis de concentración, aunque yo la he leído en el transporte público y os puedo asegurar que no me ha supuesto ningún esfuerzo adicional, ya que lograba sumergirme tanto en la historia que me aislaba de todo lo que sucedía a mi alrededor.

En cuanto al final, tengo que reconocer que ante ciertos comentarios que me hizo el autor via Twitter sentía cierto miedo, pero no tengo que ponerle ningún pero, todos los cabos quedan atados y no tengo ninguna objeción que hacerle, me parece totalmente factible.

Así que, después de todo ésto, no tengo más que recomendaros esta lectura, y yo por mi parte, tengo claro que no será lo último que lea de este autor (aunque siembre en mi un poco de inquietud).