NUESTRA OPINIÓN …

Una vez más una historia real se hizo sitio en mis lecturas en cuanto llegó a casa. La farmacéutica de Carles Porta cuenta la historia real del secuestro de María Àngels Feliu, la farmacéutica de Olot. Una historia que los no tan jóvenes recordarán por la repercusión que tuvo en los medios y de la que Carles Porta nos trae una crónica pormenorizada.

Carles Porta cuenta en La farmacéutica, unos de los secuestros más sonados de nuestra historia, el de Maria Àngels Feliu, el caso conocido como el secuestro de «la farmacéutica de Olot».

El 20 de noviembre de 1994 secuestraron a Maria Àngels y Carles Porta hace con esta novela un relato pormenorizado de lo que pasó desde los momentos previos a ese fatídico instante hasta su liberación, 492 días después. El autor narra la información del sumario, la sentencia, la visualización de las horas de juicio y la información de algunos de quienes participaron de un modo u otro en esta historia aunque, aclara, la propia protagonista no quiso hacerlo.

Como decía, la historia comienza en los momentos previos al secuestro y el autor nos contará cómo se llevó a cabo, cómo fue el traslado al que se convirtió en su «hogar» durante 492 días, cómo vivió Maria Àngels cada uno de esos días, cómo lo hicieron los secuestradores, la policía, todos los falsos testigos y la propia familia y cómo, finalmente, se llevó a cabo la liberación. Sin embargo, la historia no acaba ahí, ya que después de la liberación todavía quedaba casi lo peor ya que no fue hasta casi 7 años después cuando se cogió a los verdaderos responsables y, durante ese tiempo se llegó a cuestionar todo, incluso la veracidad del secuestro.

Carles Porta narra en La farmacéutica el cúmulo de casualidades que se dieron en este acontecimiento y que no hicieron más que entorpecer toda la investigación, pero también habla sin tapujos de la cantidad de errores que se cometieron en la policía y guardia civil, cómo la falta de colaboración entre ellos no hizo más que retrasar un proceso en que había una vida en juego y cómo incluso años más tarde, Cuerpos de Estado, Fiscalía y Jueces siguieron teniendo sus reticencias en investigar un caso que había estado tan plagado de errores solo porque no les salpicara a ellos mismos. Me ha sorprendido mucho conocer cómo se pudo actuar de esta manera por parte de quienes eran los encargados de hacer algo por esta mujer y, si bien creo que se ha avanzado mucho en la colaboración de los Cuerpos y en los procedimientos y la rectitud de ellos, en general, en la actualidad,  no deja de sorprender cómo pudieron pasarse por alto ciertos elementos, como testimonios que habrían sido totalmente esclarecedores para resolver el secuestro.

También sorprende la cantidad falsos testigos que bien por intentar ayudar o bien simplemente por despistar más o intentar cobrar un rescate cuando la familia estaba dispuesta a pagar por la liberación, salen a luz en la mayoría de las ocasiones con información carente de veracidad. Sorprende la falta de escrúpulos de la gente ante un hecho así tanto como soprende la proliferación de programas que daban cabida a esos supuestos testigos en la televisión y que no hicieron más que alentar a la población contra unas personas que finalmente eran inocentes así como entorpecer una investigación llena de escollos desde el principio.

En conclusión, La farmacéutica es un hecho real, novelado, que se lee bien y que me sorprendido. Una historia que se debería conocer para que nunca se repitan unos hechos como estos y, sobre todo, para entender que nosotros, como sociedad, a veces también somos partícipes de ciertos errores.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO