LA CINTA ROJA – LUCY ADLINGTON

NUESTRA OPINIÓN …

Los que habitualmente nos leéis ya sabéis que en cuanto vemos una historia que está basada en hechos reales nos sentimos atraídas sin remedio por ella.  Además, en este caso tenía que ver con II Guerra Mundial lo que hizo aumentar las posibilidades de que sucumbiéramos a La cinta roja, de Lucy Adlington.

Ella es una chica de unos doce años que cuando iba de vuelta a casa al salir del colegio es subida en un autobús y enviada a Birchwood, su delito: llevar una estrella amarilla cosida a su ropa.

Una vez en el campo de concentración sabe que la única manera de sobrevivir es tener un trabajo y a poder ser en un sitio con techo, por lo que es crucial para ella conseguir el puesto de trabajo que ha quedado vacante en el taller de costura de Birchwood. Solo tendrá que ser convincente cuando mienta sobre su edad, ya que no ha cumplido los 16 años que hay que tener para acceder a él, pero teniendo en cuenta las condiciones de todas las mujeres que hay allí tampoco será muy difícil.

Ella conoce bien el trabajo de costurera en el que ha ayudado a su abuela en muchas ocasiones, además siente pasión por la moda y sabe que  cada vestido que diseña puede suponer la diferencia entre seguir viviendo o no.

La cinta roja está basada en la historia real de las mujeres que formaron parte del taller de costura que existió en Auschwitz y que fue creado a petición de la esposa del comandante de ese campo de concentración, para que estas mujeres crearan su guardarropa y el de algunas otras mujeres que residían en el campo.

Es verdad que conocemos los lugares más habituales de las muchas las historias que se desarrollan en distintos campos de concentración, pero hasta este año no me había encontrado ninguna novela en que se diera tanto protagonismo a esos otros lugares que también conformaban el campo de Auschwitz, y que me imagino que también existirían en otros campos, unas dependencias que estaban destinadas a que los oficiales y quien tuviera alguna relevancia en el campo, pudieran disfrutaran de ciertos lujos y tuvieran «una vida más llevadera« a costa de la esclavitud de los deportados.

En este caso ha sido el taller de costura, la lavandería o los almacenes donde se podía conseguir de todo y que se abastecía de lo que les confiscaban a los deportados a los campos, que cuando abandonaban sus casas cogían aquello que era más importante para ellos, pero también, en otra novela, he conocido de la existencia del Bloque Kanadá, la Orquesta de Mujeres o  las copistas de partituras.

Ella es la encargada de narrarnos en primera persona cómo vivió su paso por aquel lugar, como su pasión por la costura, sus sueños, sus recuerdos y la amistad que forjó con Rose eran las únicas maneras de evadirse, los únicos refugios que existían para alejarse de la realidad, de todo el horror que se vivía en aquel lugar, del hambre, del dolor. Un lugar donde casi nada, o nada, te aseguraba poder seguir vivo al día siguiente.

La cinta roja nos trae una historia dura a la que para mí le ha faltado emoción, sobre todo al ser una narración en primera persona. No sé si se ha debido a que no hace mucho leí una historia que tenía una ambientación muy similar,  pero aquella novela sí que consiguió removerme casi a cada página, algo que no ha sucedido en esta novela, o por lo menos no con tanta intensidad.

Siempre hablamos del doble filo de la narración en primera persona, de ese plus que, si está bien utilizado, te hace meterte en la piel del protagonista o que si sucede al contrario puede afectar negativamente a la novela. Y  creo que en este caso la autora no ha utilizado con acierto a ese narrador protagonista. Es verdad que me interesaba lo que contaba, me ha gustado esta historia, pero no terminaba de creerme a Ella, no terminaba de calarme. Me resultaba demasiado ajena, me faltaba ese pellizco que se suele sentir en una historia como ésta y más si está narrada en primera persona.

Lo que me ha gustado mucho es la relación de amistad que traban Ella y Rose, cómo Rose con sus historias era capaz de alejarse y alejar al resto de las mujeres de lo que estaban viviendo, cómo esa amistad que viven las ayuda a apoyarse la una en la otra y seguir adelante. También me ha gustado la forma en que la autora pone de manifiesto que, tanto a través de estas historias o de los sueños que somos capaces de tejer, porque aunque fuera difícil allí también se podía soñar, sus espíritus podían huir, aunque solo fuera por un rato, de aquella pesadilla, del horror y la inhumanidad que estaban viviendo.

La cinta roja es una historia triste, dura pero llena de esperanza, en la que vamos a tener un dibujo diferente, aunque no menos atroz, de estos campos de horror. Una novela en la que la amistad tiene un gran protagonismo y una historia que destaca la necesidad de soñar,  ya que los sueños, aunque en muchos casos puedan parecer imposibles, se cumplen.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO

 

7 Comments

  1. Isabel

    Que interesante!! A mi me encantan las novelas basadas en la segunda guerra mundial, incluso he estado en varios campos de concentración como el de Auschwitz y desconocía que existían los talleres de costura. Quizás le de una oportunidad a este libro, gracias!!

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  2. Inés

    Pues no me importaría nada leer esta novela, es una de mis épocas favoritas de ambientación y lo de los talleres de costura no lo conocía.
    Un beso

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  3. Marisa G.

    Pues si la protagonista no te ha parecido creíble… A mí, era un libro que me llamaba bastante la atención. Me sigue llamando, incluso después de haber leído tu reseña. En fin, si se cruza en mi camino puede que le de una oportunidad. Besos

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  4. Manuela

    Pues si en una historia así falta emoción mal vamos… La dejo pasar.
    Besos.

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  5. Rosa

    Yo ya he leído el libro y me gustó mucho. Lo recomiendo

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  6. Ivanna Jaimes

    Cual es el otro libro que leíste, que comparaste en la reseña?

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    • concha

      Postales del Este de Reyes Monforte

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