NUESTRA OPINIÓN …

Que me gustan los realities no es ningún secreto y que me gusta cuando son tema de una novela tampoco lo es. Por eso, cuando vi que el Premio Mont Marçal 2020 de este año era La cárcel de Alicia G. García, una historia en la que el tema principal son los sucesos acometidos durante la emisión de un reality, tenía claro que lo tenía que leer.

Si bien es verdad que, aunque como he dicho, me gusta esta temática, suelen ser libros de los que no espero demasiado. No quiere decir que estén mejor o peor escritos sino simplemente, que por mi bagaje lector en este aspecto suelen ser lecturas entretenidas pero más ligeras, sin una gran historia de fondo. Sin embargo, tengo que reconocer que La cárcel me ha sorprendido gratamente en este aspecto.

En La cárcel de Alicia G. García nos encontramos ante un reality de los que podríamos llamar «extremos«. Un reality en que catorce concursantes se encuentran encerrados en un edificio que simula una cárcel, viviendo como si fueran presos: horarios, restricciones de salida, ningún contacto con el exterior ni el personal (salvo las obligadas visitas al psicólogo), comidas y una relación social que se limita a la hora del patio… todo se desarrolla exactamente igual que si estuvieran recluidos en una cárcel a excepción de las pruebas y fiestas que todo reality tiene que tener para que dé un poco de vida a la emisión y conseguir audiencia. Los problemas empiezan cuando uno de los concursantes aparece muerto, ¿qué ha pasado? ¿por qué nadie ha alertado de ello? ¿cómo es posible en un sitio lleno de cámaras? Y sobre todo… ¿qué se puede hacer para ocultarlo?

Como ya pasara en Tierra, de Eloy Moreno, en esta novela se habla de esos intereses que existen en todo reality (y de la televisión en general), unos programas en los que «todo vale» para que funcione. Un mundo en el que el dinero da poder y cualquier cosa puede ser comprada, un mundo que Alicia G. García describe con maestría haciéndonos ver, esos intereses de la cadena, la visión empresarial, la que pone en juego millones de euros con cada acción que realiza, contra la visión humana, la que tiene un límite que no se puede, o debe, traspasar.

Relacionado con todo esto tenemos a los personajes en los que podemos ver reflejada una crítica a este tipo de concursos en los que lo que prima es el show. Unos personajes que siguen el patrón de cualquier concurso en el que tiene que estar el líder, el listo, el chulito, el hijo-modélico, mismo patrón en ambos sexos para provocar el estallido de las emociones en un ambiente cerrado y extremo.

Como en toda historia con una víctima, vamos a contar también con toda la investigación policial, que se dará de bruces una y mil veces con esos intereses empresariales e incluso esos altos cargos que harán un poco más difícil la resolución del caso porque cuanto menos se sepa, mejor será para un programa que bajo cualquier concepto tiene que terminar como si nada hubiera pasado.

Por otro lado, intercalado entre algunos capítulos, tendremos otra historia del pasado en la que además saltamos al otro lado del mundo, una historia que aparentemente nada tiene que ver con la actual, la cual, yo personalmente, no pude conectar con la principal hasta casi el final de la historia. Tenía claro que esa parte de la trama tenía que ver con el presente pero la autora ha conseguido mantener el misterio prácticamente hasta el final, desvelando los detalles justos para que no sea hasta el punto en el que ella quiere cuando descubramos el nexo de unión entre ambas.

El único pero que le tengo que poner a esta historia es que en algún caso, ha habido alguna subtrama, creo que sobre todo para introducir aún más el tema de los secretos y del poder que llega a ejercer sobre alguien el conocer ciertas cosas, que si bien está justificado, queda un poco descolgado de la historia. En una novela más extensa podría haber dado para un desarrollo mucho mayor, sin embargo, en una novela tan corta, queda plasmado sin que lleguemos a entender realmente el fondo de la cuestión, sin aportar demasiado a la historia.

No obstante, creo que Alicia G. García con La cárcel ha conseguido crear una historia que engancha desde el minuto uno, que obtuvo toda mi atención en cuanto a los comportamientos del ser humano frente a ciertos intereses y que remarca el tema de los secretos y lo que estamos dispuestos a hacer por mantenerlos a buen recaudo. Además, la autora ha conseguido crear una trama que, como decía al principio no es banal, una historia con un entramado mucho más complicado del que puede parecer a priori y que para mí es uno de los puntos fuertes de la novela. Una historia en la que los malos quizá no lo son tanto y, los buenos, tampoco.

FICHA DEL LIBRO