Fiel a la fecha que conmemora el Día del Libro, Ana del blog Negro sobre Blanco ponía de nuevo en marcha a principios de marzo la iniciativa del Sant Jordi Bloguero. 
Yo no había participado todavía en ninguna edición de este evento, aunque sí lo hice por primera vez en el Bloguero Invisible estas Navidades, ya que después de lo mucho que había oído de lo que todo el mundo había disfrutado en ediciones anteriores, tanto de una convocatoria como de otra, no pude resistirme a ser una más de los integrantes de esta iniciativa. 
Llegó el día de los emparejamientos y recibí el mail de Ana diciéndome a quien mandar mi Sant Jordi. Resulta que iba dirigido a María y que vivía en Madrid, igual que yo, así que esperaba que no tardara mucho en llegar mi sobre aunque no debía arriesgarme.
Con estos datos no podía descubrir si conocía o no a la destinataria, así que hoy sin falta miraré a ver si ella también ha escrito su reseña y desvelar el secreto.
Pero a lo que vamos.
Esta vez debido a la cantidad de trabajo y el poco tiempo libre, veía que no me daba tiempo a elaborar la reseña para apuntarme, aunque al final lo conseguí. Pero lo peor ha sido, que sin darme cuenta, el tiempo ha pasado muy rápido y me encontré con que ya había llegado el día para mandar mi paquete. 
Así que el día antes por la noche y a una hora avanzada, había llegado muy tarde de trabajar, no tenía preparado el sobre con el libro ni tampoco la rosa. 
Desde aquí pido perdón a María por no haber escrito ni una simple nota, aunque al final pude prepararle una rosita que espero le haya gustado, y con ella y el libro preparar un sobre. Lo siento de verdad, espero que puedas perdonarme, era muy tarde y a la mañana siguiente a primera hora era el único momento en el que iba a poder pasar por Correos a hacer el envío y que llegara a tiempo. 
Como he dicho un poco más arriba, desde la convocatoria había tenido muy poco tiempo libre y ni siquiera había mandado la lista de los libros que tenía, y había muchos, así que sólo me cabía esperar haber tenido suerte y que Ana no me hubiese emparejado con alguien que me enviase un libro que ya estuviese en mi poder.
A los pocos días de haber tenido que mandar los libros me llegó mi regalo. Por una vez el cartero no había dejado el aviso sino que había llamado y mi marido había bajado a recoger el sobre, así que cuando llegué por la noche allí estaba el sobre esperando a ser abierto y ver su contenido. 
Con un nombre tan poco corriente como Zenobia en el remite, enseguida supe de donde venía mi libro. Se trataba de alguien que no me era desconocido, y con quien en más de una ocasión he tuiteado, que coincidimos muchas veces en gustos, y cuyo blog visito asiduamente. 
Me ha encantado el libro, y además se trata de un autor del que, aunque parezca mentira, no he leído nada, por lo que ahora tengo la oportunidad de conocerle, que se me estaban poniendo ya los dientes largos de tanto oir hablar de lo bien que escribe y no haber tenido ninguno de sus libros entre mis manos. Un hombre en la oscuridad, de Paul Auster, había sido el título elegido por Zenobia para este regalo. 
Además del libro en el sobre venía un marcapáginas, una afectuosa nota y una rosa hecha por ella misma que me gustó mucho, aunque me advertía que lo suyo no son las manualidades (tendría que verme a mi que soy una auténtica negada para ello y lo que es peor, nunca tengo ideas de esas maravillosas que llevar a cabo). Me encantó, de verdad y para mi tiene mucho valor que esté hecha por ella. 
Muchas gracias a Ana por todo el trabajo que ha realizado para que tod@s nosotr@s podamos disfrutar de este Sant Jordi tan especial, y en el que volveré participar en próximas ediciones.