Bibiana Ripol, octubre 2020

Os dejamos la entrevista con Miguel Ángel Diví, autor de Musicoterapia. Abordaje en salud mental infanto juvenil, realizada por Paula Rodríguez. En esta obra se aborda cómo la musicoterapia ha sido de gran ayuda durante la pandemia.

¿Qué nos aporta la música?

La música no tiene solo una finalidad estética del sonido, también genera salud y bienestar. Su dimensión física, psicológica y social nos permite relacionarnos en diferentes contextos, es como una metáfora de la vida. 

¿En qué momento decidió aplicar su formación y conocimientos musicales a fines terapéuticos? 

Soy maestro, he trabajado también en ámbitos sociosanitarios y en espectáculos musicales. La musicoterapia me ofreció la posibilidad de unir estas tres disciplinas, así que mi pasión por la música, la educación y la salud convergieron hacia esta profesión tan vocacional.

Este libro presenta un formato especial.

Quería transmitir mis ideas en clave musical y literaria. El formato literario de capítulos posee una estructura más estática y esa idea podía contrastar con el carácter dinámico y creativo de la música. La música, al igual que la literatura, es creatividad, movimiento, emoción, arte…  por eso decidí combinar aspectos clásicos de la literatura con otros propios de algunas formas musicales. Me gusta pensar, sentir y actuar en clave musical.

¿A quién está dirigido este libro?

Está pensado no solo para musicoterapeutas, también es útil para docentes, músicos, psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, logopedas, familias… En realidad, para cualquier profesional dedicado al bienestar físico, psicológico o social. 

También tiene una vertiente práctica

Sí, dispone de 20 actividades o experiencias musicales para poner en práctica con niños, adolescentes o jóvenes desde diferentes ámbitos educativos, escolares o familiares para mejorar su calidad de vida. 

¿Cómo compagina su profesión de musicoterapeuta con la docencia en universidades?

Para mí la práctica clínica, la investigación, la supervisión y los procesos de enseñanza y aprendizaje son pilares fundamentales de cualquier profesional y deben combinarse, en la medida de lo posible, para tratar de desarrollarse personal y profesionalmente. No concibo un profesional que no siga formándose, que no forme a otros profesionales, que no investigue o se supervise o que no ponga en práctica sus conocimientos. 

¿Y los otros proyectos en los que está involucrado?

Trato de conciliar mi vida personal como padre de familia numerosa, con la redacción de otros libros, con mis diferentes proyectos de musicoterapia y con la docencia de musicoterapeutas en la Universidad Autónoma de Madrid, el CIM de Bilbao, la UNIR de la Rioja y la Universidad de Zaragoza. 

¿Le hubiese gustado tener un libro así cuando se inició en el mundo de la musicoterapia?

Sí, puede ser una herramienta muy útil para los presentes y futuros estudiantes de musicoterapia, ya que revela y desarrolla tanto aspectos importantes de la práctica clínica como de la construcción del psiquismo musical. 

En las últimas páginas del libro denuncia el intrusismo que sufre la profesión de musicoterapeuta. 

Hay que saber diferenciar entre la práctica o audición musical, la educación musical y la musicoterapia. La musicoterapia es una disciplina joven y la música es una herramienta al alcance de todo el mundo. Si tuviésemos una herramienta médica en casa como, por ejemplo, un estetoscopio, no se nos ocurriría emplearlo para diagnosticar o tratar una problemática o dolencia sin tener una adecuada formación en medicina. Con la musicoterapia ocurre algo parecido, todos tenemos música en casa, podemos escucharla, disfrutarla, tocarla o cantarla. Pero no deberíamos emplearla para tratar a un paciente sin tener una formación. En el último capítulo invito a otros musicoterapeutas de España, así como a otros profesionales, a reivindicar la profesión e incluirla en el discurso político y social para reducir el intrusismo.

En el libro aborda la salud mental infanto juvenil ¿también en su consulta trata estas edades?

Mi trabajo se centra en la práctica clínica con niños y adolescentes y está enmarcado en el contexto de la salud mental.  Tengo experiencia también con personas mayores con demencia y Alzheimer, en unidades de rehabilitación cardiovascular, con adultos con trastorno mental grave y con personas con problemas neurológicos. Siempre he disfrutado con todos ellos, me encanta colaborar para mejorar la calidad de vida de las personas de cualquier condición y edad. 

Este es su primer libro ¿qué expectativas tiene con este nuevo reto? 

Estoy muy feliz con su publicación y con la decisión de escribirlo. Además, creo que aparece en un momento muy especial marcado por la pandemia mundial, el malestar y la inseguridad generalizada. Es muy necesario que surjan aportaciones como ésta con nuevas miradas más esperanzadoras y transformadoras. Espero y deseo que tenga un fuerte impacto positivo en la comunidad.