Bibiana Ripol, febrero 2021

Os dejamos la entrevista con la Dra Andrea Combalia realizada con motivo de la publicación de su libro Piel sana in corpore sano.

¿De dónde nace esa pasión por la dermatología y los cuidados de la piel?
Siempre me ha apasionado el funcionamiento del cuerpo humano y, con los años, la curiosidad me llevó a estudiar Medicina. Poder ayudar a las personas a mejorar su salud es algo que me gratifica enormemente y que he aprendido desde pequeña: padre, abuelo y bisabuelo médicos, ¡estoy convencida de que eso también ha influido! La dermatología es una rama de la medicina muy completa y agradecida, nos permite hacer diagnósticos con solo mirar, eso es algo que me fascina. La piel refleja nuestro estado interno y, a través de ella, se pueden diagnosticar muchas enfermedades. ¡Los dermatólogos no sólo revisamos lunares! El conocimiento de la piel va mucho más allá y abarca desde lo más estético hasta las enfermedades más graves.

¿Tratarla y cuidarla diariamente podría evitarla aparición de problemas en nuestro cuerpo y nuestra salud?
También puede suceder justo lo contrario. Un estilo de vida saludable previene muchas enfermedades, intento transmitirlo dentro y fuera de mi trabajo, así nació el proyecto Piel sana in corpore sano. Si mantenemos una buena salud, con unos buenos hábitos, tenemos más posibilidades de mantener una piel saludable a lo largo de la vida. Por muy buena que sea una rutina cosmética, si no viene acompañada de una correcta rutina de vida, sirve de poco. La cosmética nos ayuda a potenciar y a mejorar el estado de nuestra piel, pero si fumamos, dormimos mal, descansamos poco, nos alimentamos de manera incorrecta, nos quemamos bajo el sol y bebemos alcohol, de poco sirve. Debemos entender la salud como un todo y cuidar nuestro cuerpo a la vez que cuidamos nuestra piel. ¡La piel refleja nuestro estado interno! Hemos de tenerlo en cuenta para lograr su mejor versión.

¿Le damos suficiente importancia al cuidado de nuestra piel?
Debemos darle toda la importancia que se merece. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y tiene muchas funciones, ¡no es únicamente nuestro envoltorio! Tampoco debemos tratarla únicamente como un tema estético. En cuanto a las rutinas cosméticas, también hay de todo. Hay quien peca por mucho, y hay quien peca por poco.

Háblenos de su propia experiencia con la piel. ¿Cuál es tu rutina diaria?
Mi rutina de piel incluye la práctica diaria de yoga, una alimentación basada en plantas, alejarme del tabaco, del alcohol y mantener contacto con la naturaleza en la medida de lo posible. En cuanto a productos de cosmética, soy de las que opinan que menos es más, siempre manteniendo unos mínimos: higiene facial, hidratación, antioxidantes, protección solar y, si se desea un cambio o una mejora en la piel, añadir activos transformadores. ¡Para ello, no son necesarias rutinas de pasos incontables! Se pueden mantener estos mínimos sin la necesidad de usar infinidad de productos. El cuidado de la piel debe ser global, es lo que intento transmitir en el libro.

Su experiencia profesional también alcanza el mundo del yoga.
Mi interés por el cuerpo humano fue más allá de la medicina, descubrí el yoga, me formé como profesora, y ello me permitió tener una visión más holística de la salud. Hoy en día hay mucha especialización en medicina. Eso es muy bueno ya que nos permite ser “super expertos” en nuestro campo, pero a veces olvidamos que el cuerpo humano es un todo. Hay mucha relación entre las diversas patologías que aparecen en nuestro cuerpo y no podemos cerrar los ojos frente a ello. La mala alimentación y el estrés al que estamos sometidos en el siglo XXI tienen mucho que ver con el desarrollo de muchas enfermedades, incluidas las de la piel. No podemos tratar la punta del iceberg sin trabajar todo lo que hay debajo. Por fortuna, cada vez somos más los especialistas que colaboramos entre nosotros para ofrecer tratamientos y abordajes globales.

¿Cómo ha sido escribir un libro en plena pandemia?
Enero de 2020 lo empecé con gran ilusión, ya que me habían contactado de la editorial y tenía un proyecto precioso entre manos. Pero lo que nos esperaba este año era mucho peor que cualquier pesadilla, llegó la pandemia, se suspendieron las visitas especializadas y, enseguida, me incorporé a la asistencia COVID. Tras años dedicándome exclusivamente al cuidado la piel, recordé como tratar neumonías, como interpretar electrocardiogramas y como ajustar las pautas de insulina. Todo aquello que pensaba haber dejado atrás volvió, incluidas las guardias. Pasé varios meses atendiendo pacientes COVID con sentimientos encontrados: orgullo, valor, temor, miedo, incertidumbre… Ver la muerte tan de cerca y familias destrozadas me llevó a un aislamiento total, era incapaz de describir lo que sentía. Pero, la escritura de este libro, me mantuvo viva, positiva y conectada a aquello que me apasiona: LA PIEL. Sin duda, este libro ha sido una de mis grandes ilusiones del 2020. La pandemia me ha hecho crecer personal y emocionalmente y eso ha contribuido a que las palabras fluyan solas y a que, pese a todo lo que había ocurrido, el libro se haga realidad.

Al inicio del libro también habla de la excesiva información sobre la piel y la dermocosmética por parte de no expertos ¿Estas contradicciones también se pueden dar entre dermatólogos?
La evidencia científica es la que es y, por este motivo, los dermatólogos estamos casi siempre de acuerdo en las recomendaciones que realizamos a nuestros pacientes. Hoy en día, gracias a internet y a las redes sociales, disponemos de información de todo tipo y a todas horas, pero, también, de mucha desinformación. La piel nos fascina y, hablar de ella, está de moda. Con solo encender el ordenador podemos tener información dermatológica de todo tipo, que puede venir de fuentes fiables o no tanto, de estudios actuales u obsoletos, con la que corremos el riesgo de encontrar datos erróneos. Recibimos información contradictoria constantemente y esto desconcierta. Como médicos no podemos controlar aquello que se comparte en internet, pero sí podemos contribuir a divulgar conocimiento científico, uno de los motivos por los que decidí ́abrir mis redes sociales hace unos años y a ahora escribir este libro.

Cuenta con 50 mil seguidores en Instagram…
Combinar los conocimientos médicos científicos y la atención a los pacientes con las nuevas tecnologías, me ha permitido acercarme a la población dando consejos, ¡las redes sociales pueden ser muy útiles si se usan correctamente! Mi objetivo es que las recomendaciones no se queden entre las cuatro paredes de la consulta, sino que lleguen mucho más lejos. Requiere esfuerzo, pero vale la pena. La prevención en la salud es clave en la sociedad.

¿Considera que Piel sana in corpore sano es una lectura recomendada para todos los sectores?
Divulgar consiste en transformar en accesible y comprensible el conocimiento científico, es lo que he intentado hacer a través de este libro. Está dirigido a todas aquellas personas que se interesen por la piel y sus cuidados, independientemente de su formación previa. Quiero que las personas aprendan que es la piel, para qué sirve, cómo funciona y su relación con nuestras emociones internas. Cómo nos afecta el sol, la temperatura y el estilo de vida y cómo cambia la piel a lo largo de los años. Que conozcan todos los secretos acerca de su pelo para aprender a elegir productos cosméticos y organizar sus rutinas basándose en la actual evidencia científica. Somos unos desconocidos en nuestro propio cuerpo, debemos aprender a cuidarlo. Poder compartir todo lo que sé a través de este libro es, sin ninguna duda, emocionante.

Esperamos que hayáis disfrutado de la entrevista con la Dra Andrea Combalia y os animéis con la lectura de este interesante libro.