Ingenio Comunicación, enero 2021

Entrevista a Hank con motivo de la publicación de Mi línea de flotación de la que ya publicamos información en este blog.

«Soy un intenso en un mundo de cosas aparentes, supongo que como todos los que escribimos»

«Otro poeta de las redes», dirán. ¿Te defiendes?
No, creo que no es algo como para ponerse a la defensiva. Otro poeta de las redes, otro músico, otro… lo curioso es que no sé si la palabra «poeta» me viene grande. Somos muchos los que escribimos y mucha gente últimamente a la que le gusta la poesía. Cada uno tenemos nuestros rasgos diferenciadores y creo que yo soy fácilmente identificable, es lo que más me gusta.

¿Qué significa tener 100.000 seguidores?
Significa tener feedback diario de muchísima gente que se siente identificada con mis letras. Es una maravilla, lo mejor que tiene este contacto directo con tu público. A veces apabulla un poco la cantidad de gente que quiere tener ese trato cercano, pero es increíble, la verdad. Por otro lado, hay una parte de responsabilidad en todo lo que escribo; sin ir más lejos, mi hija me sigue… ¡algo de ejemplo tendré que dar!

¿Qué es poesía?
Como definición, para mí la poesía essiempre describir con palabras las pequeñas cosas de la vida. Siempre lo he visto así. Describir sentimientos grandiosos o cosas grandilocuentes es «fácil», la magia está en saber transmitir con palabras esas «pequeñas cosas».

¿Cómo es tu poesía?
Me gustan las palabras realistas, los sentimientos directos. No adorno nada con excesivos adjetivos o figuras literarias. Me gusta describir directamente como se sienten, como llegan, como amargan o endulzan. Creo que mi poesía es una dosis de realidad. Para mí ha sido una terapia, desde siempre.
Como siempre he dicho, escribir para mi es vomitar, es casi una necesidad de vida.

Dice David Summers que la tuya es «una poesía joven, viva, sangrante, atormentada y dulcemente amarga, de sábanas, labios, whisky y apartamiento, mientras el mundo grita en la calle, navegando en ese rio abundante de sexo, sabor y olores que desemboca inevitablemente en el amor más profundo y desgarrador». ¿Te encuentras en estas palabras?

100%. En el fondo soy un intenso en un mundo de cosas aparentes, supongo que como todos los que escribimos.

Dice también que eres un bocazas emocional…
¡Jajajaaja! Sí, imagino que porque no me corto en utilizar palabras que no son usuales en el mundo poético. Cuando quiero decir algo no busco sinónimos si no los necesito. Hablo de un mundo real, de personas reales, de sentimientos reales. Y para eso, utilizo palabras directas. Es la mejor forma que veo.

Eres informático. Cuenta la leyenda que los informáticos no tenéis vida social, mucho menos amorosa. ¿Estás aquí para acabar con ese cliché?
Me encanta ese cliché, muy de los 90. Todos tienen la visión del informático freak, que se pasa el día jugando a juegos online y masturbándose delante de la pantalla. ¡Que no digo que no exista! Pero no, no es mi caso.

«¿Y si cada vez que nos jodimos mutuamente sólo hubiera sido fruto de una esperpéntica recreación de todo nuestro pasado al servicio del miedo?», preguntas. Sin revelar nada, podemos decir que tu poesía no es melindrosa…

No lo es. Es directa. Es cruda, es real. No me gusta coger direcciones opuestas a la hora de describir lo que quiero hacer sentir. Voy muy straight. Imagino que será fruto de tener muchos referentes del realismo sucio.

Hay mucho amor, pero sobre todo mucho desamor. ¿Pose o experiencia?

Ninguna pose. Como decía alguien, el amor es para disfrutarlo y el desamor para vomitarlo. Es un sentimiento que necesitas echar fuera como sea, meterlo debajo de la alfombra no sirve de mucho, acaba oliendo.

Y como todo hijo de vecino, el desamor persigue al amor por donde quiera que va. Todo en esta vida tiene un principio y un final, el caso es disfrutarlo mientras se pueda.

Hay poemas que se disfrazan de prosa y se presentan divididos en párrafos. ¿Qué importancia tiene el verso en tu escritura?
No tiene importancia. Es más bien visual que otra cosa. Entiendo que es mucho más fácil leer y disfrutarlo en versos cortos, aunque, al final, muchos son prosa escondida en versos.

Creo que hay que conocer siempre el entorno donde te mueves y moverte en base a él. En Instagram, cada usuario dedica no más de 3-4 segundos a cada uno de los post/imágenes que ve. Debes saber jugar con esto. En el libro, por ejemplo, es diferente. Escribo versos y poesías más largas, nada que ver con la longitud de mis escritos en Instagram.

Una tiene la impresión, leyéndote, de que te has contenido, de que te has cortado, de que hay poemas más (permíteme) bestias esperando turno en un cajón…
Correcto. Muy correcto y acertado. Mi forma de escribir, a veces, no es apta para todas las publicaciones. Lo sé y lo entiendo. Y, por ejemplo, hablando de sexo, de situaciones sexuales mezcladas con mi forma de describirlo, utilizo palabras, quizás, demasiado directas. Esperan su turno, en el cajón… ¡pero palpitan!

La dedicatoria, en catalán, para tu madre; y un poema para tu padre. ¿La poesía es un buen sitio para decir lo nunca dicho, o para saldar cuentas?
Para saldar cuentas, para dar las gracias, para llorar. Perdí a mi madre en la pandemia, víctima del Covid. Y esta era una de las mejores maneras de darle las gracias por toda una vida. Escribo lo que siento, y además de todas las temáticas que toco normalmente la vida está llena de cosas que te hacen sentir, para
bien y para mal.

No está al final del libro, pero en tus páginas hay una despedida:
Hay que tener
un adiós a mano
por si un hasta luego
es demasiado
cobarde.
¿Es este libro un adiós o un hasta luego?
Este libro es un hasta luego, un continuará. Espero que nunca se me acaben las cosas por las que sentir, desde dentro, desde el estómago.

Esperamos que os haya gustado esta entrevista a Hank y os animéis a leer su libro.