NUESTRA OPINIÓN …

Está claro que nos gusta charlar con autores de sus libros, y a falta de poder estar cara a cara con ellos nada mejor que hacerlos a través de cualquiera de estas herramientas que internet pone a nuestro alcance. De esta manera hemos podido disfrutar de este encuentro con Lorenzo Silva con motivo del lanzamiento de su nueva novela de la saga de Bevilacqua y Chamorro, que llevan ya 25 años haciéndonos compañía, El mal de Corcira.

Ahí estábamos unos cuantos blogueros delante de nuestros dispositivos, dispuestos a que Lorenzo Silva nos contara cosas de su nueva novela y a que respondiera a algunas de las preguntas que nos había suscitado su lectura.

Tras una breve introducción de Alba Fité que ya nos conoce y sabe que no hay minuto que desperdiciar en estos encuentros, Lorenzo Silva pasó a comentarnos la unanimidad, por parte de los lectores, sobre que esta novela es de las mejores de la serie. Siempre hay división de opiniones cuando sale una nueva entrega de la saga, pero en este caso no ha pasado.

Además, está muy satisfecho de que en un momento tan difícil como este, después de lo que hemos pasado y con tantas novedades que han salido a la vez, se encuentre entre los libros más vendidos. También fue una gran alegría cómo se llevó a cabo una presentación tan comprometida como la de esta novela en Intxaurrondo y la presencia que está teniendo en la prensa; y por supuesto, la expectación y la curiosidad que muestran los lectores vascos por ver lo que se cuenta y cómo se cuenta, no hay que olvidar que es una novela contada por un Guardia Civil que, además, no es vasco como tampoco lo es su autor, y que lo que cuenta es una parte del relato que siempre se ha narrado con intención, porque no es nada cómoda. Esa parte de la historia que vive Bevilacqua y quienes combatieron a ETA desde las filas del Estado.

No en vano, buena parte de la sociedad vasca ha preferido cerrar los ojos a lo que pasó y que ETA quedó desmantelada cuando se quedó sin capacidad para operar y esa es la razón por la que ETA ya no existe, ya que los últimos integrantes de la banda que quedaban eran los peores, los más peligrosos y hubieran seguido matando, aunque se hubiesen quedado solos y si no se les hubiera detenido. Esto es así aunque ellos hayan pretendido suavizar el relato diciendo que aquel no era el camino, aduciendo que los integrantes de la Guardia Civil eran unos borricos que daban guantazos y torturaban.

El mal de Corcira es una novela que debía a Bevilacqua pero que también se la debía a sí mismo.

Hablando del personaje de Bevilacqua, Lorenzo Silva nos habló de lo difícil que es trabajar durante tanto tiempo con un personaje de ficción al que hay que ir renovando, y ésta tendría que ser una novela en la que sorprendiese al lector pero también sorprenderse a sí mismo.

Le ha fascinado escribir en una misma novela sobre un Bevilacqua de 25 años y otro de 54, para Lorenzo Silva ha supuesto una nueva manera de trabajar, y muy gratificante,  la forma de dialogar del actual con el antiguo, consiguiendo en la novela que Bevilacqua pareciera dos personas distintas tanto narrativamente como en las dos historias que transcurren paralelas y que se van enlazando, a la vez que el lector va entendiendo al actual con los flashback, y cómo en la trama actual se van reinterpretando aquellas experiencias.

Los motivos de no tener prisa en escribir una novela en la que se relataran los comienzos de Bevilacqua fueron varios. Uno de ellos es que no sabía con el detalle suficiente lo que podía provocar en una persona las experiencia, y era consciente de las lagunas y de que su ignorancia era demasiado grande y tenía que llenar esos espacios. Otro, era que no resultaba fácil hablar para los Guardias Civiles y no era fácil conseguir ese plus de confianza ya que en esos momentos había mucha gente que se jugaba la vida, y aunque le contaran algunas cosas no podía utilizarlas en una novela. Y además, había que contarlo de manera que no comprometiera a nadie ni a su seguridad, así que tenía que esperar a que desaparecieran.

Al final el 11 M dejó fuera de la historia a ETA y su terrorismo, lo que coincidió con que la Guardia Civil realizó una operación en la que les desbarataron todo su aparato logístico.

Merecía la pena esperar a que ETA estuviera disuelta, de esta manera se ha sentido más libre, ya que mientras hay sangre es más difícil esa libertad a la hora de contar las cosas. En este momento se es más libre para escribir y para leer, por eso ha sido el momento apropiado.

Como podéis imaginar este encuentro con Lorenzo Silva dio mucho más de sí, ya que tiene muchas cosas que contar y los que allí nos encontrábamos estábamos encantados de escucharlas.

Desde aquí nuestro agradecimiento a Lorenzo Silva y Alba Fité y Destino por hacer posible este encuentro tan agradable e interesante.

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