Está claro que esta pandemia ha cambiado y va a cambiar, por lo menos de momento, muchas cosas en nuestro día a día, y una de ellas ha sido el encuentro con Greta Alonso en el que hemos participado.

Este nuevo formato de presentaciones ha sido la única forma en que ha podido tener lugar, dadas las circunstancias, el encuentro con Greta Alonso y tener así, de primera mano, sus impresiones. No olvidemos que Greta Alonso es el pseudónimo de la autora de El cielo de tus días, que según nos ha comentado, una de las condiciones que puso cuando publicó fue no salir de su anonimato, y en este momento, también según sus palabras tan sólo 9 personas conocen su verdadera identidad.

Greta Alonso, que es el nombre que ha elegido esta escritora para firmar su novela, en esta charla nos ha revelado algunos de extremos que tienen que ver con su libro.

El germen de El cielo de tus días está en el primer capítulo cuando Álex se levanta y se da cuenta de que está hastiado, que no está contento ni con su vida, ni con su pareja, ni con su trabajo, entre otras cosas, pero no se atreve a cambiar. Además, está el mechón de pelo aparecido y que tantos recuerdos del pasado trae. Este extremo es algo real, ya que la idea surge de algo que sucedió en su propia vida cuando, en casa de su abuelo, entre sus cosas, encontraron un mechón de pelo que no sabían a quien pertenecía.

En cuanto a los escenarios, una parte importante de su novela se desarrolla en Bilbao, una ciudad que conoce y que, por otro lado, le parece muy rica, es cosmopolita y conserva sus tradiciones, aparte de la importancia que en la novela tiene la luz de esa ciudad. Una ciudad en apariencia tranquila pero con mucho movimiento y en la que suceden muchas cosas. Aunque es cierto que muchas de las cosas que pasan en ella en la novela pueden ocurrir en muchas partes.

En cuanto a cómo fue la escritura de El cielo de tus días, nos ha contado que se fue desarrollando sola, que una vez que fue acumulando ideas y tuvo los personajes escribía de forma compulsiva y la trama fue creciendo de forma autónoma. Es verdad que le venían tantas ideas que tuvo que poner orden y trazar un andamiaje para que todo ocupara su lugar.

Hablando de los personajes nos ha contado que son personajes con mucha carne ya que a ella cuando lee le gusta que sean muy reales, que muestren sus puntos fuertes y sus debilidades que tengan claroscuros y no sean estereotipados, ya que solo así se consigue que la novela sea más verosímil.

También nos comentó que esta es una novela de ruptura, contra el conformismo, ya que sus personajes en un momento u otro rompen con su rutina, con su forma de vida y dejan de hacer lo que se espera de ellos para hacer lo que verdaderamente quieren. Asimismo tiene algo de crítica social, ya que siempre queremos demostrar ser los mejores en todos los aspectos de nuestra vida, no solo ante nosotros también ante nuestro entorno.

Y ya terminando le preguntamos el motivo de publicar bajo pseudónimo. Lo primero que nos comentó es que no es ninguna estrategia de marketing, simplemente que no habría podido publicar de otra manera ya que por problemas personales no puede dar la cara y quiere mantener su vida y no salir de su círculo de confort que le ha costado mucho construir.

Al principio no pensaba si quiera haber dado entrevistas y por supuesto si este encuentro no hubiera sido digital nunca se podría haber celebrado.

En cuanto al nombre con que ha firmado su novela nos desveló que Greta era el nombre que quería haberle puesto su madre y Alonso es un apellido bastante común y que pega muy bien con un nombre un tanto extraño, y afirmó sentirse muy bien con este nombre con el que hasta en casa la llaman a veces para tomarle el pelo.

Y el tiempo de este encuentro con Greta Alonso, se nos pasó casi sin darnos cuenta porque podríamos haber seguido hablando de más cosas, pero ya se sabe como son estas cosas de Instagram.

Sólo nos queda darle las gracias a Greta Alonso y a Raquel Gisbert, y por supuesto a la Editorial Planeta que han hecho posible esta presentación, en un formato al que por lo menos de momento, nos vamos a tener que ir acostumbrando.