NUESTRA OPINIÓN …

Llegue a El Verano de los Juguetes Muertos por comentarios y recomendaciones que leí en Facebook. Y es que de una manera o de otra también las redes sociales terminan influyendo en nuestras decisiones a la hora de elegir nuestras lecturas, y por lo menos en mi caso, no ha sido este el único caso.

Todo hace presagiar que se inicia una nueva saga de novela negra, en la que los principales protagonistas también van a ser una pareja de investigadores.

Cuando Héctor llega a España se encuentra con un nuevo miembro en la Comisaría, Leire Castro, una agente con muy buen olfato. Leire será la que le eche una mano en la investigación extraoficial que le han pedido que realice, ya que fue uno de los agentes que intervino en un primer momento, cuando les llamaron por un caso de suicidio.De estos dos personajes iremos conociendo cosas de su vida, poco a poco, a lo largo de la novela, pero ya os adelanto que poco tienen que ver con esos investigadores atormentados, incapaces de superar situaciones y dados a la bebida, que nos encontramos en algunos casos.

Héctor Salgado es un argentino cuya familia es de origen español, y después de un encontronazo, en los principios de su juventud con su padre, este último decide que lo más conveniente es poner océano por medio y que el chaval se venga a casa de la familia en España a estudiar una carrera y que se asiente en este país.Es uno de los mejores agentes de los que dispone la Comisaría, tiene un carácter afable, no pierde los estribos con facilidad, por lo que nadie entiende que le pasó para llevar a cabo la agresión que tuvo lugar en el último caso que ha llevado y por el que, mientras su superior intentaba arreglarlo para que su carrera en el Cuerpo no se terminara, le mandaron de vacaciones, es fiel a sus amigos y en el terreno personal tiene un poco desbaratada su vida, ya que su mujer acaba de dejarle, aunque mantiene una magnifica relación con ella. Tiene un hijo, y una vez tuvo lugar la separación se dio cuenta que, debido a su trabajo, le había tenido un poco abandonado y se había perdido muchas cosas junto a él.

Fue curioso pero nada más empezar la novela y conocer a Héctor y su forma de hablar (luego comentaré este detalle) no me dejaba de venir a la cabeza la imagen del médico argentino (otro Héctor) de Hospital Central, el actor Roberto Drago.

Leire Castro es la novata de la comisaría, de hecho cuando Héctor se fue de vacaciones ella todavía no había llegado. Es una chica lista, con buen ojo y buen olfato, detallista, pertinaz, respeta al máximo el escalafón y en su vida personal es una mujer libre, que de momento quiere disfrutar de la vida sin ningún tipo de ataduras. Pronto veremos que tendrá que replantearse esta idea.Pero como imaginaréis no son estos los únicos personajes de la novela encontraremos algunos otros con perfiles muy concretos y muy bien diseñados.

No me gusta mucho eso de encuadrar las novelas, pero yo no encuadraría El verano de los juguetes muertos en ese género al que parece que últimamente todo el mundo se apunta. Si bien hay un crimen en la novena creo que podemos encontrar en ella bastante más.Toni Hill nos introducirá a lo largo de cinco capítulos (los cinco días de la semana que van de miércoles a domingo), divididos en subcapítulos no muy largos, en una trama en la que se desarrollan los dos casos principales que investigan, además, como ya he mencionado, de darnos algunos detalles de los protagonistas y de sus vidas.Esta temática surtirá su efecto y conseguirá una lectura, fácil, ágil y rápida, y además con el ardid que utiliza al final de cada capítulo, introduciendo algún elemento que nos producirá curiosidad, nos veremos abocados a querer seguir leyendo para conocer más de la historia.

Es un lenguaje sencillo con un detalle que me ha llamado mucho la atención. Como ya he mencionado anteriormente Héctor es Argentino y aunque lleva muchos años en España en las primeras páginas observamos un lenguaje en el que no nos será difícil reconocer el acento argentino, acento que enseguida perderá y que recobrará en muy escasas ocasiones. Lamento que el autor no haya sabido, o querido, mantener esta forma de hablar o utilizado esos inconfundibles giros argentinos en el policía, que se me antoja habría sido muy agradable y hubiese sido un punto a su favor.

Por otro lado, hay que reconocerle la facilidad con la que te atrapan tanto la historia como los personajes muy bien perfilados de El verano de los juguetes muertos, algunos con unas personalidades un tanto complejas, y que despertarán en nosotros toda una serie de sentimientos y nos engancharán desde el principio.

Al estar situada la ficción en una ciudad española y los protagonistas ser compatriotas, no será difícil que nos sintamos identificados en situaciones, costumbres, formas de vida y para los que conozcan Barcelona localizar lugares familiares. Todo esto hace que la acción nos resulte más cercana.

Refleja situaciones que se pueden dar en cualquier ciudad, teniendo por protagonistas a jóvenes y adultos de nuestros días, cuyos problemas puede que no sean totalmente ajenos a los aquí narrados.Un punto muy a su favor, es que no deja nada al azar, todo concluirá atado y bien atado, pero a la vez el desenlace final, por lo menos para mi, fue totalmente sorprendente. Es de esos libros que cuando crees que ya intuyes algo, da un giro que entraña una nueva sorpresa.

En definitiva creo que se podría decir que El verano de los juguetes muertos es una novela sólida, bien estructurada, con unos buenos personajes, muy entretenida y de lo mejorcito que he leído últimamente. Me imagino que después de todo lo que he escrito os podéis imaginar que es un libro que recomiendo tanto por la agilidad de la lectura como por la historia y el desenlace de la misma.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO


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