Desde que descubrí a Lorena Franco con Ella lo sabe leo cada una de sus novelas. Por eso, cuando se publicó El último verano de Silvia Blanch sabía que la iba a adelantar en la fila a todas las novelas que tengo en mente leer.

El último verano de Silvia Blanch trata sobre la desaparición de una joven a la que, como en casi todos los casos de desaparecidos, todo el mundo apreciaba, que tenía una vida tranquila con su novio de toda la vida, un nuevo trabajo prometedor y una familia que la quería. Pero ¿Dónde está Silvia?¿Ha huido por voluntad propia o está muerta?

Un año después de su desaparición, un periódico quiere hacer un especial sobre el caso y envían a Álex, una joven periodista, a Montseny, el pueblo donde Silvia desapareció. Su tarea parece fácil: ir al pueblo el fin de semana, hacer las entrevistas que ya están concertadas con la familia, escribir el artículo y asunto cerrado. Sin embargo, cuando llega al pueblo Álex no recibe más que hostilidad por parte de todos, hasta por parte de la familia que había accedido a la entrevista. Eso hará que Álex, a quien le empiezan a descuadrar ciertas cosas, quiera ahondar un poco más en el tema, algo que no gustará a los vecinos de un pueblo en el que todos tienen algo que esconder. 

Una vez más Lorena Franco vuelve a los alrededores de Barcelona, en este caso Montseny, para situar una novela en la que el lugar también tiene algo que decir. El ambiente de bosques frondosos, oscuros, la soledad de un pueblo apartado hacen al lector sentir la inquietud que en muchos casos experimenta nuestra periodista protagonista.

También es recurrente (y bien conseguida) en los libros de Lorena Franco esa sensación de los personajes, que se transmite muy bien al lector, de sentirse observado, de no encontrarse seguro en ningún lugar y es que Álex se buscará más de un problema y pronto descubrirá que no puede confiar en nadie más que en su propias conclusiones.

El último verano de Silvia Blanch alterna varios espacios temporales perfectamente diferenciados por los encabezados de los capítulos: el presente (el verano de 2008) donde Álex está escribiendo el artículo, los días previos a la desaparición de Silvia y finalmente dos años después de la publicación del artículo. Y es que a raíz de ese artículo Álex escribirá un libro basado en la desaparición aún sin resolver en que ella inventará un final que tendrá muchas consecuencias en el lugar donde todo ocurrió.

Lorena Franco con El último verano de Silvia Blanch consigue mantener el ritmo que debe tener un thriller de comienzo a fin. Una novela llena de giros, en la que dudarás de todos y en la que no descubrirás que pasó con Silvia Blanch hasta el final, un final que sorprende y que nunca me hubiese esperado pero que no descuadra en la historia. Lorena Franco ha sabido ir dejando pistas al lector a lo largo de la novela y hacer que todo case al final pero sin desvelar nada antes de que ella quiera que lo sepas.

En conclusión, una vez más, Lorena Franco no defrauda con una novela que tiene un ritmo trepidante, que está llena de giros, de pistas que el lector tendrá que desvelar e interpretar. Una novela que te volará en las manos.