Hace unos meses vía Twitter se pusieron en contacto conmigo desde la Editorial Sinerrata, al ver que nos gustaba bastante la lectura de novela negra, de misterio o policíaca.

Tras cruzar algunos tuits y algunos correos me ofrecieron leer alguna de sus novelas, a lo que accedí encantada, si bien tengo que pedir perdón por todo lo que he tardado en ponerme a la tarea.

MIS IMPRESIONES

Como ya he dicho anteriormente, desde Sinerrata me ofrecieron leer algo de la editorial ya que me gustaba la novela negra y policíaca y en su catálogo disponen de un buen número de ellas. No sabía muy bien por cual decidirme y me aconsejaron el Rompecabezas del Cabo Holmes ya que era en la que comenzaban las hazañas del Cabo Souto, más conocido entre sus compañeros como Holmes. Os podéis imaginar el motivo del apodo.
Holmes es Cabo de la Guardia Civil en Concurbión, metódico, que analiza todos los casos con mucha paciencia, perspicaz, concienzudo y que va montando el «rompecabezas» correspondiente pieza a pieza, aunque a veces parezca que estas tienen poco que ver.
Y eso es, ni más ni menos, lo que va a tener que hacer para descubrir que fue lo que en realidad pasó  cuando aparece una joven ahogada y algunos restos de lo que parece un naufragio.
Pero en esta labor no va a estar sólo, ya que la heredera de las empresas de Julio de Val, un adinerado empresario, dueño del yate que ha naufragado, y cuyo cadáver no aparece, encarga a Julio César Santos, un investigador privado, que intente averiguar que es lo que ha podido suceder y qué ha podido pasar con su padre.
Julio César Santos es todo un personaje en todos los sentidos. No trabaja por dinero ya que tiene suficiente para vivir y se puede permitir el lujo de aceptar sólo el trabajo que le interesa. Es todo un dandi, guapo y elegante y se podría decir que todas las mujeres caen rendidas a sus pies. Eso sí, no es nada engreído, es buena persona, tiene mucho carisma y es imposible que te caiga mal.
Aunque Souto y Santos aparentemente poco tienen que ver, pronto surgirá entre ellos una buena relación y colaborarán mano a mano en el esclarecimiento de la muerte de la chica y lo que pudo pasar con el barco y con el Sr. de Val.
Lo que a simple vista puede parecer un caso relativamente sencillo, resulta ser algo mucho más complicado, muy enredado, con muchos hilos de los que tirar y muchas piezas que encajar y que nada parecen tener que ver, pero tras las que se esconden un montón de mentiras que hacen que esta pareja de Guardia Civil e Investigador Privado no cejen en su empeño de descubrir que es lo que en realidad pasó.

Aunque el suceso desencadenante tiene lugar en Galicia (en la Costa da Morte), pronto la historia tomará otros caminos con distintos escenarios, lo que hace que la trama tome mucha agilidad, pero sin embargo en ocasiones el autor introduce, para mi gusto, una serie de detalles y se pierde en descripciones de las situaciones que nada aportan al conjunto de la novela, que consiguen que te pierdas un poco antes de llegar a lo verdaderamente importante de la situación.

También es una opinión propia, pero creo que no habrían hecho falta tantas subtramas (incrementando por consiguiente el número de personajes), dar tantas vueltas, y prácticamente repetir lo que ya sabemos para una historia que se podría haber simplificado y haber resultado igual de atractiva y muy bien llevada, sobre todo porque aventuré la solución del caso, aunque no en su totalidad, bastante antes de que lo resolvieran el detective y el guardia civil.

Carlos Laredo utiliza capítulos cortos, alternando las investigaciones que llevan Holmes y Santos, un lenguaje sencillo. Me ha gustado los toques de humor que utiliza para aderezar la narración, la retranca de la pareja protagonista y sus diálogos, aunque, en alguna ocasión, para mi gusto, podría decirse que caen un tanto en la simpleza.También me ha gustado como el autor nos transporta con su palabra, a esos parajes gallegos o como logra ponernos en situación.

No quisiera que mis «peros» os llevaran a no considerar esta lectura porque creo que merece la pena darle una oportunidad y quizás los pequeños inconvenientes que yo le he encontrado a otro lector no le parezcan tales.