EL NADADOR – Joakim Zander

Ya me había fijado en este libro, y aunque no soy muy dada a apuntarme en lecturas conjuntas, aunque últimamente con las simultáneas me dejo convencer con más facilidad, me gusta ir comentando sobre la marcha lo que nos va pareciendo la lectura que tenemos entre las manos, el hecho de que se sorteasen un número tan elevado de ejemplares y que hubiese un plazo tan largo para reseñar me animaron a considerar la posibilidad. 
Tuve suerte ya que con tantas oportunidades era fácil y pude hacerme con el libro que tanto me apetecía. Como era previsible much@s de l@s participantes me adelantaron en la lectura simultánea, pero disfruté de los comentarios, y ahora toca hacer la reseña.

EL AUTOR

Joakim Zander, nacido en 1975.
Vive con su familia en Helsinki, donde ejerce como jurista para la Unión Europea. Durante diez años ha trabajado en Bruselas para varias instituciones europeas y está doctorado en Derecho por la Universidad de Maastricht. 
El nadador es su primera novela.

ARGUMENTO

«Una tórrida noche en Damasco a principios de los años ochenta. Un agente estadounidense abandona a su bebé a un destino incierto, una traición que jamás se perdonará y que será el comienzo de una huida de sí mismo. Hasta que ya no se pueda esconder de la verdad. Hasta que se vea obligado a tomar una decisión crucial.

Treinta años después, Klara Walldéen, una joven sueca que trabaja en el Parlamento Europeo de Bruselas, se ve envuelta en una trama de espionaje a nivel internacional en la que está implicado su antiguo amante y exmiembro de las fuerzas especiales del ejército sueco, Mahmoud Shammosh. De la noche a la mañana, Klara y Mahmoud se convierten en el objetivo de una cacería que se desarrolla por la Europa invernal, un mundo donde las fronteras entre países se han vuelto igual de borrosas que la línea que separa a aliado y enemigo, verdad y mentira, pasado y presente».


MIS IMPRESIONES

El nadador es una novela que empieza fuerte. Nos encontramos en Damasco en 1980 donde un agente americano infiltrado, del que no conoceremos el nombre en toda la novela, nos contará en primera persona como ve desde el balcón de su casa, mientras tiene a su hijo en brazos, morir a su esposa víctima de la explosión de su coche. Una bomba que estaba dirigida a él.

Como veis con un inicio así es difícil no querer seguir leyendo, y esa va a ser la tónica de la novela.

Después nos trasladará al año 2013 donde vamos a conocer a distintas personas, que van a ver como su vida se pone «patas arriba» cuando se ven implicados, sin ser conscientes y sin buscarlo, en una trama de espionaje internacional en la que mucho tienen que ver agentes de la CIA.

Podríamos decir que hay como dos partes en la novela, una en la que se desarrolla en la época actual, y que es la que ocupa la mayor parte de la novela, contada en tercera persona por un narrador omnisciente (aunque hay algún retroceso al pasado para conocer mejor a los personajes implicados en la trama); y otra, con la se va a ir alternando,  correspondiente a los momentos narrados en primera persona y en presente (sin importar el momento temporal en que los hechos tienen lugar) por «el nadador». Una narración que empieza en el año 1980, y que irá avanzando en el tiempo hasta llegar al año 2013. Estas dos partes o tramas de la novela terminaran convergiendo y entenderemos que es lo que tiene que ver lo que nos está contando «El nadador» con el resto de la historia.

Debo reconocer que esta forma de narrar en algunos momentos me llevaba a cierto desconcierto, haciendo que tuviera que parar un poco para centrarme. Menos mal que cada capítulo viene titulado con el lugar y la fecha de lo que en él sucede.

En las primeras páginas de la novela vamos a conocer a una serie de personajes que aparentemente no van a tener nada que ver, y con vidas podríamos decir que «normales» pero que se van a ver envueltos en una historia que el autor va a ir tejiendo como si de una tela de araña se tratara. Una tela de araña que les va a ir atrapando y de la que les va a ser muy difícil escapar.

En cuanto a los personajes me parece que Joakim Zander no los dibuja a todos por igual, quizás queriendo dar más importancia a lo que se cuenta que a los protagonistas, pero mientras que de algunos de los protagonistas de la historia nos da bastantes detalles y datos tanto de su trayectoria como de su personalidad, en otros no se detiene tanto.

Aunque no he logrado conectar con el denominado «nadador», y no me parezca que sea un personaje del que haya llegado a conocer su personalidad en profundidad, si me ha gustado la forma en que Zander ha conseguido transmitir esa sensación de culpabilidad y de tristeza, esa incapacidad para sobreponerse y para hacerle frente a su pasado, y como este ha influido en el resto de su vida.

En cuanto a la ambientación nos vamos a encontrar con una característica bastante común en las novelas nórdicas, y es que la mayor parte de la trama se desarrolla en el norte de Europa y sobre todo en Suecia.

El corto espacio temporal en el que se desarrollan los hechos que corresponden a la actualidad (desde el día 19 al 26 de diciembre), el clima frío y desagradable que corresponde a los últimos días del año, las escasas horas de luz y además el enclave de la última parte de la novela en el archipiélago de Sankt Anna en Suecia, desde mi punto de vista, contribuyen a la tensión que tan bien ha sabido crear y transmitir Zander.

«El nadador» es una novela en la que Zander utiliza un lenguaje cuidado, directo, una prosa clara, salpicada de diálogos, con un ritmo desigual, un tanto lento al principio y al final (para mi gusto) y con un ritmo trepidante, acción, intriga y tensión, mucha tensión, en la parte central de la novela. Y si a esto le unimos el cambio continuo de escenarios y personajes que intervienen en la trama y los capítulos cortos, la novela se convierte en una lectura adictiva, lo que llevará a que nos dure muy poco entre las manos.

Además se trata de una novela tan visual que en algunos momentos nos dará la impresión de estar inmersos en la acción, como viendo una película.

No quiero olvidarme del punto de crítica que aparece en la novela hacia el Parlamento Europeo y su funcionamiento, más concretamente los lobbies y, por supuesto, la CIA.

Si tuviese que ponerle un pero sería posiblemente el final lento y quizás un tanto «flojo», como si una vez que la acción en la novela ha terminado, todo se pudiera resolver de una manera un tanto «sencilla».

«El nadador» puede ser una buena lectura de verano, para esos días de vacaciones en la montaña, en la playa, o disfrutar de un rato de lectura en la piscina, aunque cada día estoy más convencida que si tengo que elegir una buena novela negra, voy a seguir buscando y decantándome por los muy buenos escritores de este género que tenemos en nuestro país.

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