Después de haber leído La Casa Riverton me había quedado con ganas de más, y tras todos los elogios que, por todos los canales posibles, me habían llegado de El Jardín Olvidado de Kate Morton, estaba claro que iba a terminar en mis manos. El problema era cuanto se iba a prolongar en el tiempo su lectura, ya que mi lista de pendientes crece y crece a mucho mayor ritmo que decrece. Es lo que pasa cuando no se tiene demasiado tiempo libre.

Así que hace un par de semanas por fin le llegó el turno a esta novela que tantas ganas tenía de leer, aunque no sin un poco de miedo, que ya se sabe que cuando se ponen muchas expectativas en algo te suele terminar defraudando.

Os anticipo que no ha sido el caso.

En esta novela Kate Morton nos adentra en la historia de las mujeres pertenecientes a tres generaciones de una misma familia, porque aunque hay una cuarta generación (la penúltima), no se entretiene en ella más que como hilo conductor entre abuela y nieta; y de ella poco más vamos a saber que el nombre, que le unía muy poco a su madre (quizás mucha culpa pudo tener esta última) y que llegado un momento de su vida no le costó mucho “abandonar” a su hija, una niña a un paso de convertirse en una adolescente, y dejarla con quien tan poco la unía.

Es una novela protagonizada por mujeres, de hecho los personajes que tienen mayor peso en ella son única y exclusivamente mujeres, siendo los masculinos de poca importancia, pero esto no impide que estén, al igual que los femeninos, estupendamente bien dibujados. Y es que una de las cosas que más me ha sorprendido, y gustado, de esta novela han sido sus personajes y la forma en que nos son presentados o definidos. Rápidamente nos daremos cuenta de sus características, de su idiosincrasia, de lo que esconden, lo que sienten.

Nos vamos a encontrar con tres personajes protagonistas Eliza, Nell y Cassandra, de los que nos va a costar despedirnos cuando lleguemos al final y es que son unos personajes tan bien caracterizados que rápidamente entenderemos, veremos la evolución que van teniendo en el tiempo, el por qué de sus actos, su forma de ser y actuar, etc.

En el caso de Eliza y Nell nos vamos a encontrar con dos mujeres fuertes, capaces de llevar a cabo lo que se proponen, de hacer lo que sientes y creen que deben hacer. En el caso de Nell no compartía algunas de las reacciones que tiene al principio de la novela, y a pesar de ser al principio a ser una mujer fría, despegada, es una mujer que evoluciona y a la que llegas a entender.

En el caso de Eliza, la Autora, tengo que reconocer que al principio sentía cierta aversión por ella, me “caía mal”, quizás por lo que nada más empezar la novela conocemos de ella y no entendemos, pero rápidamente me metió en su bolsillo.

Cassandra en cambio me ganó nada más aparecer, y es que se trata de esa mujer débil, vulnerable, a punto de desmoronarse casi continuamente, a la que te dan ganas de apoyar y abrazar cada vez que necesita ánimos para seguir, pero que gracias a los acontecimientos logrará encontrar su lugar.

Pero como he dicho hay otros personajes secundarios que tampoco desmerecen la historia. Ahí tenemos a Rose, una niña enfermiza, demasiado protegida por su madre, que hace que esté aislada del mundo y que cuando llega Eliza a su vida ve en ella su tabla de salvación; o Adeline, la madre de Rose, siempre demostrando que pertenece a un mundo que por cuna no es el suyo, celosa, llena de fantasmas, no entendiendo el motivo por el que ella y su hija no gozan de una superioridad en todos sus deseos que no se les niega a otras clases inferiores o que ella estima que lo son.

Y por decir algo de algún personaje masculino, pese a no ser un personaje importante, podemos señalar la personalidad de Linus, un niño menospreciado por sus padres debido a una minusvalía física, al que sus padres ignoran y humillan, y que pese a maltratar a su hermana, ésta le devuelve amor, y por la que llega a sentir un amor un tanto enfermizo y poco propio de un hermano.

Pero si uno de sus puntos fuertes son sus personajes, no es menos importante la historia. Una historia que nos es relatada en tercera persona por cada una de sus tres protagonistas, desde sus propias vivencias y en momentos temporales distintos que se van alternando. Pero si bien esto, en algunas novelas, si no está bien llevado puede ser algo negativo, en este caso está tan bien conseguido que no va a ser más que una forma de conducirnos, de irnos introduciendo en los hechos y de ir metiéndonos más y más en el misterio. Misterio que nos tendrá enganchados a lo largo de las páginas del libro, queriendo saber más y más. Y es que los acontecimientos están llevados de una magnífica manera, no dejando que en ningún momento decaiga nuestro interés.

Si pensáis que tres historias en momentos temporales diferentes puede ser un lío, nada más lejos de la realidad, ya que son tan fuertes las personalidades de las protagonistas que rápidamente nos situamos y sabemos en donde nos encontramos, además de que al inicio de los capítulos nos dice el lugar y el año en el que nos encontramos.

Con una prosa fluida, fácil, cuidada y con una alternancia de diálogos justa, con una historia que atrapa y unos personajes tan interesantes, no es difícil que nos sintamos atrapados entre las páginas de El Jardín Olvidado, que sus hojas pasen entre nuestras manos más rápido de lo que en algunos casos nos gustaría, que no podamos dejarla en algunos momentos, o nos abstraigamos hasta el punto de que no nos demos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor (en más de una ocasión casi me paso de parada porque me parecía que acababa de entrar en el tren o en el metro y eso que los recorridos no son precisamente cortos), y que cuando lleguemos al final deseemos que la historia y el misterio se hubiesen prolongado unas cuantas páginas más, pese a que no se trate precisamente de una novela corta.

Después de todo esto, creo que ha quedado los suficientemente claro que me ha gustado y he disfrutado, que recomiendo totalmente su lectura, y que me encuentro ya entre los fans incondicionales de esta autora.