NUESTRA OPINIÓN …

Haiku: Poema japonés de diecisiete sílabas; destello fugaz que nos muestra la esencia de las cosas

Si tuviera que definir El haiku de las palabras perdidas sería como una novela de sensaciones y emociones. Sí, creo que eso es precisamente lo que en mí ha provocado con más fuerza.

En ella también nos menciona que recuerda como fue su primer viaje a la tierra del sol naciente y las sensaciones que le provocó, y como tras visitar el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki surgió la idea de esta novela.Pero lo más sorprendente es, y trascribo literalmente “… Lo que no podía imaginar, tras dieciséis meses de escritura, era que mientras corregía el último borrador, un terrible terremoto estaba azotando a ese país que se había convertido en mi verdadero protagonista, y que con ello se reavivaba el debate nuclear que yo había planteado desde la pura ficción. Entré en estado de shock. Tenía ante mí quinientas páginas y una responsabilidad aún mayor. Incluso me planteé dar marcha atrás, pero la historia merecía ser contada. Había surgido del amor por una cultura y de un compromiso: que el recuerdo de las bombas no se desvaneciera entre justificaciones y silencios. ...” Que difícil tiene que ser para un autor después de tanto trabajo, que un hecho de tanto calado y que nadie podía prever haga que te plantees si es apropiado que vea la luz.

El haiku de las palabras perdidas” es una novela compuesta por dos historias paralelas, que nos son contadas en capítulos alternos y que tienen como protagonistas a dos generaciones de la misma familia. El autor utiliza estas historias para enlazar el holocausto nuclear con el debate actual sobre la energía nuclear.

En El haiku de las palabras perdidas nos encontramos dos acciones que transcurren en momentos temporales diferentes, que se complementan de forma excelente y que por sí solas son capaces de engancharnos, aunque como suele pasar en la mayoría de las novelas que utilizan esta temática, no es difícil que una de ellas tenga más fuerza que otra, lo que también sucede en este caso, sino que lo que seguramente sucederá, aun en el caso de que la premisa anterior no se dé, es que una atraerá más al lector, por distintos motivos, que la otra.

Aunque me gustaron las dos historias si tuviese que elegir una de ellas, sin ninguna duda me quedaría con la que tiene lugar en Nagasaki en 1945, antes durante y después de la explosión de la bomba atómica. Es una historia que me atrapó en muchos sentidos y produjo en mi muchas emociones y sentimientos. La historia que tiene lugar en 2011, para mí queda un poco coja, es como si le faltara contenido, y quizás también tengan algo que ver sus personajes, y con lo que ella, en alguna manera, se plantea.

Y lo anterior hila, en cierta manera, con los personajes. Me he sentido hechizada por Junko y Kazou, quizás debido a que son los protagonistas principales de la historia que más me ha atrapado, están muy bien perfilados y planteados y son totalmente creíbles, y que nos llevan de su mano por momentos de gran sensibilidad y hasta romanticismo; pero Emilian es un personaje con menos fuerza y con el que no terminas de empatizar, está como descafeínado, en cuanto Mei en momentos la ves como una persona con fuerza interior, con una voluntad tremenda, capaz de cruzar el mundo, sin pistas, para conseguir su objetivo, pero en otras ocasiones es como si tuvieran que llevarla de la mano. Según vayamos leyendo nos daremos cuenta que Andrés no ha dejado nada al azar, que se ha documentado, que ha puesto mucho cuidado en lo que nos relata, que es minucioso, que conoce los lugares de los que nos habla y que se ha informado sobre lo que nos está hablando.

En El haiku de las palabras perdidas nos encontraremos con una prosa ágil, de fácil lectura, en momentos llena de ternura y con una literatura en algunos momentos de una belleza extraordinaria.

Eso sin mencionar los haikus, que son preciosos. Transcribo aquí el que más me ha gustado, junto con otro que dejo que descubráis.

“Gotas de lluvia,
Disueltas en la tierra
Nos abrazamos”. 

Quien no se va a sentir prendado de pensamientos y textos con tanto encanto y que tanto dicen.

La recomiendo por sus historias, sus personajes, por la sensibilidad con la que está escrita, por como está escrita, porque te enamorará, te fascinará, porque es agradable de leer, porque te engancha, te sorprende, disfrutas, porque es rápida y sencilla, lenta y compleja, porque te hace sentir, te emociona, porque es una gozada leerla, porque es preciosa, porque tiene un final sorprendente, bonito y porque te da pena que se acabe. Y lo mejor de todo la sensación especial que te deja cuando la has acabado.
 


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