NUESTRA OPINIÓN …

El tiempo pasa tan deprisa que no sé exactamente cuando fue, pero allá por finales de diciembre o el mes de enero empecé a ver unos cuantos tuits, artículos y recomendaciones en los que aparecía El guardián invisible. En todos se la señalaba como un “impactante thriller que tiene su mejor baza en el contraste entre lo racional y científico, y lo legendario y mítico”. Además se nos adelantaba que era la primera entrega de una trilogía en la que la Inspectora Salazar era la protagonista, y que iba a ser lanzada en varios países a la vez, habiéndose vendido los derechos cinematográficos al mismo productor de la trilogía Millennium.

Como comprenderéis con todos estos mensajes, que es un tipo de novela que me gusta, un argumento al que era difícil resistirse, el booktráiler que podíamos ver de la misma y la expectativa que estaba surgiendo alrededor de ella, no me podía sentir ajena a esta publicación y mi interés por la novela iba poco a poco subiendo escalones.

Cuando tienes muchas expectativas con una novela corres el gran riesgo de que te lleves una gran decepción cuando acabes con su lectura, pero en este caso no hay nada más lejos de la realidad. La autora nos introduce con gran maestría en una trama oscura, un tanto siniestra, como el ambiente que envuelve el Valle del Batzán y Elizondo.

En un argumento bien trazado y muy bien llevado, Dolores Redondo va desgranando poco a poco, sin ninguna prisa, unos hechos que se irán hilvanando hasta dar lugar a la resolución de los crímenes y todo ello desde la visión de Amaia Salazar, la investigadora que con más trabajo que intuición descubrirá quién anda tras ellos, logrará de dar con el asesino dejando en la investigación que realiza y en su resolución todo atado, y bien atado.

Pero en El guardián invisible no sólo nos vamos a encontrar la historia de unos asesinatos y su esclarecimiento, sino que también Amaia Salazar se va a tener que enfrentar a sus fantasmas y, con su vuelta a Elizondo, va a tener que recordar unos hechos que sucedieron cuando era niña y que todos se empeñaron en tapar y sepultar, pensando que por el simple hecho de ignorarlos y no hablar de ellos estos se hubiesen esfumado y no hubiesen ocurrido.

Y todo ello en un ambiente, como ya he dicho, oscuro, tenebroso, asfixiante, inquietante, oprimente, y por el que a la vez sientes atracción, como sucede con esos bosques del norte de Navarra, el valle del Batzán, donde está situada esta novela y que tanto tienen que ver con la historia que allí se desarrolla, magníficamente plasmado todo ello por la autora. Otro de los puntos a favor de “El guardián invisible”.

Aunque no me agrada especialmente la literatura con elementos fantásticos, en El guardián invisible me ha gustado encontrarme esos elementos y personajes fantásticos y mitológicos de la cultura popular vasco-navarra que Dolores Redondo ha introducido en la novela, algunos de los cuales me sonaban por haber leído referencias suyas en obras de otros autores, como la diosa Mari, el Basajaun, etc.

Pero no sólo la ambientación y la historia tienen gran importancia en la novela. Los personajes son otro de los puntos a destacar en ella. Unos personajes con muchos matices, con muchas aristas, muy ricos y en los que vamos a ver su evolución. 

Así tenemos el personaje principal muy bien trazado. Amaia es una mujer fuerte por un lado y llena de miedos por otro, que salió de su casa huyendo de unos fantasmas que nunca la han abandonado y que nunca termina de sentirse segura cuando está sola, necesitando saber que hay alguien con ella hasta cuando duerme, pero que a la vez es una mujer decidida, luchadora, que no se deja pisar por otros compañeros cuando intentan poner en duda su trabajo por el solo hecho de ser mujer. Pero también nos vamos a encontrar a otros personajes que nada le tienen que envidiar como Flora que es dura e intransigente, siempre dispuesta a hacerse la víctima, a cargar con todo aunque nadie se lo pida, a Rosario que siempre ha estado a la sombra de la avasalladora Flora, que nunca la ha dejado hacer, que siempre la ha tratado como si no sirviese para tomar decisiones ni hacer nada a derechas y la tía Engrasi, una mujer fuerte que supone en su momento tomar las riendas de su vida.

Tampoco desmerecen los personajes masculinos en El guardián invisible, como Montes que no acepta tener a Amaia como jefa; Jonan un policía que también es antropólogo y arqueólogo y que tanto aporta con sus explicaciones a la investigación; James, el marido de Amaia, afable y cariñoso, que tan bien la conoce, a la que no apremia, que la deja su espacio, que siempre está atento a sus estados de ánimo mostrándole su apoyo; o los cuñados de Amaia, Víctor y Freddy, entre otros. Y es que por corta que sea la intervención de los personajes que nos vamos encontrando en la historia no nos va a ser difícil conocer y reconocer sus características.

Y si es importante ver como Amaia desarrolla el trabajo de la investigación criminal, y como con perseverancia es capaz de llegar a la conclusión del caso, no lo es menos ver como se enfrenta a la labor de introspección, de reconocimiento de su propio pasado, de esos recuerdos sepultados en lo más recóndito de su memoria y el porqué de sus miedos.

Con todos estos ingredientes Dolores Redondo ha escrito, para mi gusto, una novela con mayúsculas, una novela sumamente atractiva y que no sólo guste a los amantes de la novela negra, de intriga o de misterio, ya que no se queda, simplemente, en unos crímenes y su resolución. Es una novela que engancha tremendamente, no sólo por todo lo que tiene que ver con los asesinatos, sino también por averiguar cuales son los fantasmas que acucian a Amaia, cual fue el motivo que la hizo marcharse de Elizondo de aquella manera, conocer todos los detalles de la relación con su tía Engrasi (con la que vivió cuando era niña), sus hermanas y los que todavía llama cuñados; y todo ello aderezado de una forma totalmente natural, con unos elementos mitológicos de la cultura popular que nos da a conocer y entender con facilidad por la manera en que introduce las explicaciones, sin que éstas resulten pesadas o extrañas a lo que estamos leyendo.

El resultado ha sido una novela que no ha desmerecido las altas expectativas que tenía puestas en ella. Me ha gustado y mucho y no es extraño que todo lo anteriormente mencionado, unido a la forma de narrar que tiene Dolores Redondo, haya conseguido el éxito que está teniendo esta novela y que además haya creado en los lectores la necesidad de querer continuar con la saga y que estemos esperando con ansias la próxima entrega, que parece ya está terminada y no va a tardar mucho en aparecer en el mercado.