NUESTRA OPINIÓN …

Conocimos a Santiago Díaz con Talión y, conmigo ganó una fiel seguidora ya que la fórmula que utilizó, un personaje que nada tiene que perder y que decide tomarse la justicia por su mano, es alguien en quién todos alguna vez nos querríamos haber convertido ante determinadas situaciones. Con El buen padre, Santiago Díaz repite esa fórmula aunque en este caso para «rescatar» a un familiar, tomando el amor fraternal como el arma más poderosa que puede con todo.

En El buen padre nos vamos a encontrar a Ramón Fonseca, un hombre que secuestra a tres personas que testificaron en contra de su hijo en el juicio que se le hizo como acusado de matar a su mujer y que hicieron que la balanza se tornara a favor de su envío a la cárcel como culpable.

Ramón Fonseca defiende que su hijo es inocente, que no ha tenido un juicio justo ya que esas personas estaban compradas y se «entrega» ante la policía diciendo que cada semana morirá una de las tres personas que tiene secuestradas a no ser que encuentren las pruebas reales que hagan que su hijo salga liberado.

Como os decía, en cierto modo, es un argumento parecido al de Talión aunque en este caso, lo que vivimos es la situación de un hombre tampoco tiene nada que perder pero lo que busca no es hacer justicia con las personas que tiene secuestradas sino con la situación de su hijo.

A través de saltos al pasado iremos conociendo a los tres personajes secuestrados, cómo llegan al momento del secuestro y algunos retazos de cómo lo viven. También iremos conociendo la historia del hijo de Ramón Fonseca, en la cárcel y, por supuesto, haremos más de un salto a la vida de Andrea, la víctima real, quien de verdad perdió la vida y fue la víctima de esta historia.

A través de estos saltos, iremos cambiando en nuestra cabeza de culpable a la par que lo hacen los propios investigadores encabezados por Indira Ramos, la única policía con quien Ramón Fonseca está dispuesto a hablar. Indira es uno de esos personajes a los que se les coge cariño muy pronto: inquebrantable en las reglas es elegida por Ramón porque sabe que será capaz de encontrar al verdadero culpable. Indira, como todos los policías que nos solemos encontrar en las novelas, tiene su propia guerra que librar ya que sufre un verdadero TOC con el orden y la limpieza que además se vio agravado en un caso anterior. Como os decía un personaje al que le coge cariño debido a que, Santiago Díaz, es capaz de mostrarnos los sentimientos y situaciones que sufren estas personas a las que determinadas circunstancias pueden causarles verdaderos problemas.

Santiago Díaz nos muestra una vez más con El buen padre hasta donde pueden llegar las acciones de alguien por proteger a los suyos, pero también cómo no todo es lo que parece ya que los tres secuestrados, un abogado, una jueza y una estudiante, aparentemente con vidas normales e incluso ejemplares, tienen también algo que ocultar. Pone de manifiesto cómo un secreto, mayor o menor, puede formar una bola enorme cuando no conoces los motivos de ocultarlo y, sobre todo, expone cómo muchas veces nada es lo que parece y cómo una prueba aparentemente concluyente, mirada desde otro enfoque puede no serlo.

Santiago Díaz ha conseguido mantenerme en vilo con un thriller en el que nos muestra la sociedad desde lo más bajo hasta la élite más absoluta, el poder del dinero, la corrupción, las apariencias y, sobre todo, la lucha de alguien por conocer la verdad. Una novela de la que no descubrirás el verdadero final hasta que llegues a él con más de una sorpresa en el camino.

El buen padre también consigue, de nuevo, colocar al lector en más de un dilema moral ya que, como decía al principio, ¿Quién no ha querido en más de una ocasión tomarse la justicia por su mano?

Espero de verdad volverme a encontrar con Indira Ramos más pronto que tarde.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO