NUESTRA OPINIÓN …

Nuestra primera opinión en el blog fue precisamente de una novela de Andrés Pascual, El haiku de las palabras perdidas. Desde entonces muchos han sido los títulos que han pasado por nuestras manos de este autor, del que esperamos cada nuevo libro con muchas ganas, y por supuesto, El beso del ángel no iba a ser una excepción.

En El beso del ángel nos vamos a encontrar una historia con mucha intriga en la que Camino, una periodista que se fue al extranjero a buscarse la vida, ha tenido que volver con su familia debido a la situación en que se encuentran sus padres. Una vuelta obligada que no le gusta y en la que no termina de encontrar su sitio ni su vida.

Hasta hace unos años a su familia no le iba nada mal. Después de la estrella Michelín lograda por su padre, el reconocimiento y el éxito habían llamado a su puerta, y el restaurante estaba en su mejor momento. Pero en la actualidad las cosas han cambiado mucho. Su hermano Lucas se metió en un negocio que llevó a la familia a la ruina, su padre sufrió un ictus que le dejó en estado vegetativo y desde entonces, su madre ha pasado a ser otra persona muy diferente a como era y no levanta cabeza.

En la fiesta de inauguración del hotel de la bodega en la que trabaja Lucas, se ha producido un brutal asesinato y todo parece señalarle como el culpable pero Camino se resiste a creer que sea cierto.

¿Qué era lo que quería Lucas cuando se ha presentado en casa de sus padres para pedir ayuda, si no se habla con ellos desde aquellos acontecimientos que provocaron el declive de la familia?.

Camino comenzará una búsqueda en la que está dispuesta a remover todo lo que sea necesario para esclarecer lo que ha podido pasar, tendrá que coger las riendas de su vida y se encontrará con algunos secretos familiares que serán claves para que entienda muchas cosas sobre su familia y los acontecimientos sucedidos.

Como sucedió en su anterior anterior novela A merced de un dios salvaje, Andrés Pascual vuelve nuevamente a La Rioja para ambientar  El beso del ángel, pero si en la primera nos mostraba el lado más rural y tradicional, en ésta nos lleva a la ciudad, enseñándonos un lado muy diferente, la vida de Logroño y esa otra Rioja menos romántica del enoturismo y la gastronomía, la innovación y la sofisticación, con bodegas diseñadas por arquitectos estrella, y marketing. Una Rioja distinta pero igual de atractiva.

Vaya por delante que aunque las dos novelas tienen ese nexo común de la ambientación en La Rioja y que son dos novelas en las que la intriga y el misterio están presentes durante toda la trama, por lo demás nada tienen que ver la una con la otra y se pueden leer de forma totalmente independiente.

En El beso del ángel vamos a encontrar una trama sórdida, oscura, con unos personajes que llevan una gran carga a sus espaldas, y a los que no les quedará más remedio que sobreponerse y luchar contra ella para poder seguir adelante. Encontraremos una familia rota, en la que la enfermedad, el estado anímico de sus integrantes y el distanciamiento entre algunos de sus miembros pasa factura, una familia de la que no queda nada, en la que todo se ha ido al garete, y a la que en estos momentos no quedará más remedio que rehacerse y luchar para salir adelante.

En cuanto a los personajes, son los femeninos los que tienen mayor importancia y algunos de ellos mucha fuerza, aunque tengo que confesar entre mis preferidos se encuentra uno masculino que, según nos dijo en su día el autor, también al principio había sido una mujer. Unos personajes que en su mayoría no nos dejarán indiferentes y a los que veremos crecer y cambiar según avancemos en la lectura.

El beso del ángel es una lectura que vuela en las manos, con una trama principal que acontece en el presente, si bien en varias ocasiones retrocederemos a distintos momentos del pasado para que el lector conozca ciertos acontecimientos importantes en los que se sustenta la historia, una novela que no nos dará descanso y en la que podremos disfrutar de la forma de escribir de Andrés Pascual, de su prosa cuidada, fácil, fluida, con giros sorpresivos, y un buen ritmo que sin darnos cuenta nos llevará al final de la historia.