NUESTRA OPINIÓN …

Julia Navarro es una de las escritoras nacionales con las que más disfruto. Desde que en el año 2004 publicó La Hermandad de la Sábana Santa, no me he perdido ninguno de sus otros libros publicados: La Biblia de Barro un años después (2005), La Sangre de los Inocentes en el año 2007, el que nos ocupa Dime quien soy, publicado en el año 2010, y que según la propia escritora reconoce, le ha costado “dos años largos e intensos de trabajo”. Ahora me queda hacer los deberes y leer el recientemente publicado Dispara, yo ya estoy muerto.

Lo más importante: me ha gustado y mucho. Para mi ha sido un libro de esos que me da pena que se acaben y eso significa mucho.

Cuando se han leído los dos libros, y sobretodo tan seguido como lo he hecho yo, es difícil no caer en la tentación de realizar una comparación, pero, aunque podemos encontrar algunas similitudes, lo cierto es que son novelas bastante distintas, y no voy a ser yo quien caiga en ella.

Me he encontrado con una novela que pese a su volumen se me ha hecho muy amena, es de esas historias que enganchan y no encuentras el momento de dejarla.

La novela está dividida en varias partes, y a cada parte, la autora le ha dado el nombre del hombre que en esa época más ha tenido que ver en la historia de Amelia.

Además, está escrito de una forma cuidada, es de lectura sencilla, las referencias históricas que hace están muy bien narradas, no nos encontraremos párrafos excesivamente largos y el texto está salpicado con bastante diálogo.

Me ha gustado mucho la forma en la que nos cuenta la historia principal (la de Amelia que transcurre en el pasado) utilizando el hilo conductor de una historia secundaria, que no es otra que la investigación que hace Guillermo y que transcurre en la época actual.

A veces estaba tan atrapada en la historia de Amelia que cuando la novela volvía a la época actual, ya me había olvidado de esta parte de la novela. Podía entender perfectamente a Guillermo cuando en la novela hace referencia varias veces a que está enganchado a la vida de su bisabuela. Me sentía totalmente en sintonía con Guillermo en pasajes de la novela como este:

“Bien, esto es todo, Guillermo, ……..

Di un respingo en el asiento. Sus últimas palabras me sobresaltaron. no sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que el mayor comenzara a relatar aquel episodio de la vida de mi bisabuela. Miré el reloj y, para mi sorpresa, era ya medianoche.

….. Me había abstraído tanto con aquella historia que había llegado a olvidar dónde y con quién estaba.

Con su minucioso relato el mayor Hurley había logrado trasladarme a Varsovia. Me parecía haber visto a Amelia Garayoa caminar por la ciudad y casi compartir con ella el sufrimiento de los meses pasados en Pawiak”.

Otra de las cosas que quería destacar, es el final. Quizás el motivo esté en que alguien que había leído la novela me había comentado que para él había fallado el final, y lo cierto es que a mi los finales de otras novelas de esta autora no me habían gustado mucho. Con muchos autores sucede que es como si después de una buena historia no supieran como acabarla, como si de pronto se dieran cuenta que habían escrito mucho y que hay que acabar de alguna manera.

Lo dicho, el comentario me hizo estar alerta, y si bien es cierto que allá, hacia la mitad de la novela, tuve una idea de como podía acabar, tengo que reconocer que por esta vez, para mi gusto, Julia Navarro ha sabido terminar la novela en consonancia con lo escrito.

Si le tengo que poner un pero es al personaje de Amelia. Y es que en ocasiones encontraba este personaje un tanto contradictorio. Por un lado es una mujer fuerte, que puede tomar unas decisiones importantes rápidamente en un momento determinado, sufrir hasta lo indecible, una mujer que en ocasiones no se deja amedrentar, que lo que hace lo hace de corazón y guiándose por lo que cree que es justo y correcto, para en otros momentos y en facetas de su vida ser una persona con poco arranque, que se deja llevar por la vida y por las circunstancias. Hay momentos en que me ha hecho pensar: “esta mujer parece tonta, es que no ve lo que pasa”. Este es mi parecer, pero desde luego si tuviese que poner un pero a algo en la novela sería a este personaje.

En definitiva, no es una novela perfecta y se le pueden encontrar defectos, pero como ya he dicho me ha gustado mucho, creo que está bien escrita, logra enganchar al lector y me ha hecho disfrutar de su lectura, que son las cosas que más aprecio en una novela. Ha sido otra de esas lecturas, que pese a sus más de 1000 páginas, me ha dado pena que se acabara. Hubiese seguido leyendo más y más, por lo que, aunque a algunos el tema y el número de páginas les puedan echar para atrás a la hora de su lectura, yo la recomiendo sin ningún pero.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO

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