CARTAS A PALACIO – Jorge Díaz

CARTAS A PALACIO – Jorge Díaz

NUESTRA OPINIÓN …

Cuando vi en Tras la lluvia literaria la reseña de Cartas a Palacio de Jorge Diaz que publicó Xavier, sabía que tenía que leer esta novela que había descubierto en Tras los libros y yo. Después llegó la de María en De todo un poco y mi certeza fue todavía mayor. Pero cuando asistí hace unas semanas a una mesa redonda que se celebró en La livreria / Taberna Ilustradaque versaba sobre la novela histórica y su adaptación al cine o la televisión en la que participó Jorge Díaz, autor de esta novela, y tras la conversación que mantuvimos con él a su finalización hicieron que esta novela adelantase unos cuantos puestos en mi lista de pendientes.

Es bastante fácil encontrarse novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Civil española, también que tengan la postguerra como telón de fondo. Lo que ya no es tan habitual es encontrarse una novela que transcurra en nuestro país durante las primeras décadas del siglo XX y la Primera Guerra Mundial, un período apasionante tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y que el autor encuentra muy interesante, según nos comentó en la conversación que he mencionado al inicio de esta reseña.

Tomando como trama central la creación y financiación, de su propio peculio, por Alfonso XIII de la Oficina Pro-Cautivos y la labor humanitaria que llevo a cabo hasta el año 1921, y valiéndose de varios hilos argumentales que en un primer momento parece que poco tienen en común, con una acción que se desarrolla de forma lineal en el tiempo, Jorge Díaz desarrolla una historia que nos va a hacer disfrutar mucho.

Ya desde las primeras páginas el autor logra atraparnos muy bien a esta novela, con los preparativos de una boda que va a tener lugar al día siguiente, y con las dudas de la novia ante el inminente enlace. Blanca Alarce es una joven guapa, culta, perteneciente a la aristocracia, con un fuerte carácter, valiente y un punto de rebeldía, capaz de tomar las decisiones que cree correctas, sin importarle el que dirán o las consecuencias que le puedan acarrear.

Blanca Alerces junto a Álvaro Giner y Manuel Campos (o Manuel Lope) son los tres puntales de la historia. Una historia en la que ellos tres conviven con numerosos personajes que no por no tener tanto peso carecen de importancia o trascendencia. Unos personajes tan bien dibujados que, pese a no ser pocos, no nos será difícil reconocerlos ni imaginárnoslos, y entre los que, como en la vida misma y en unas situaciones tan extremas como las que se pueden dar en una guerra, nos encontraremos de todo, gente buena, menos buena y con los peores instintos. Todos ellos dotados de las pasiones propias de cualquier ser humano: amor, odio, envidia, honor, traición, celos, rencor, amistad, etc.

Cartas a Palacio está formado por trece capítulos en los que comparten espacio, durante unas pocas páginas, las diferentes subtramas que se desarrollan en la novela, pero gracias al buen hacer del autor y a la maestría con la que nos lleva por ellas, no vamos a perdernos en la narración, muy al contrario, a mi me parece que esto, junto con la cantidad justa de diálogos, agilizan la lectura. También ese cambio continuo de escenarios hacen que queramos seguir leyendo para seguir conociendo lo que sucede en los mismos.

La ambientación está muy lograda y vamos a viajar por Madrid, París, Berlín, creando unos escenarios bastante fáciles de imaginar. Para mi es además un placer transitar por esas calles de Madrid, algo por lo que siento debilidad. Desde siempre me han encantado los libros cuya acción transcurre en mi ciudad ya sea en la actualidad o en tiempos pasados como en este caso, en los que intento imaginarme como sería entonces la vida en ella.

Con un estilo directo, evocador, cuidando los detalles, con un ritmo narrativo que incita a seguir leyendo nos vamos a sumergir en una lectura amena y muy fluida, donde se nota que Jorge Díaz sabe utilizar los recursos y dar los golpes de efecto necesarios para mantenernos pegados a las páginas de esta novela.

No será difícil, a mi me ha ocurrido, que después de haber leído algunos pasajes de esta novela no sintamos la necesidad de investigar más sobre escenarios o hechos que en ella suceden. Yo he recurrido varias veces a Google para saber, conocer y ampliar algunas de las cosas que en ella me iba encontrando.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para dar las gracias a Jorge Díaz no sólo por haberme hecho disfrutar de una lectura tan grata, agradable y placentera con esta maravillosa novela, sino también por haberme descubierto la labor que llevó a cabo la Oficina Pro-Cautivos, una oficina que empezó en un desván de palacio y que llegó a tener 54 empleados a su servicio, en la que colaboraron  60 agregados militares y más de 300 diplomáticos, y que consiguieron algo tan grande como la atención de 200.000 prisioneros, la repatriación de más de 20.000 soldados heridos y de 60.000 desplazados por el conflicto. Una hazaña que si hubiese sido realizada por otro país seguramente no habría pasado desapercibida y quedado en el olvido, sino que hubiese sido dada a conocer ampliamente y en toda su magnitud.

Reconozco que no conocía el empeño que puso Alfonso XIII, en contra de lo que muchos sectores de la sociedad opinaban, para que España permaneciese neutral durante la Primera Guerra Mundial, y que eso no significó para él que nuestro país tuviese que permanecer ajena al conflicto bélico, desempeñando un papel humanitario muy activo durante dicha Guerra, fundando la Oficina Pro-Cautivos.

Tomando como trama central la creación y financiación, de su propio peculio, por Alfonso XIII de la Oficina Pro-Cautivos y la labor humanitaria que llevo a cabo hasta el año 1921, y valiéndose de varios hilos argumentales que en un primer momento parece que poco tienen en común, con una acción que se desarrolla de forma lineal en el tiempo, Jorge Díaz desarrolla una historia que nos va a hacer disfrutar mucho.

Ya desde las primeras páginas el autor logra atraparnos muy bien a esta novela, con los preparativos de una boda que va a tener lugar al día siguiente, y con las dudas de la novia ante el inminente enlace. Blanca Alarce es una joven guapa, culta, perteneciente a la aristocracia, con un fuerte carácter, valiente y un punto de rebeldía, capaz de tomar las decisiones que cree correctas, sin importarle el que dirán o las consecuencias que le puedan acarrear.

Blanca Alerces junto a Álvaro Giner y Manuel Campos (o Manuel Lope) son los tres puntales de la historia. Una historia en la que ellos tres conviven con numerosos personajes que no por no tener tanto peso carecen de importancia o trascendencia. Unos personajes tan bien dibujados que, pese a no ser pocos, no nos será difícil reconocerlos ni imaginárnoslos, y entre los que, como en la vida misma y en unas situaciones tan extremas como las que se pueden dar en una guerra, nos encontraremos de todo, gente buena, menos buena y con los peores instintos. Todos ellos dotados de las pasiones propias de cualquier ser humano: amor, odio, envidia, honor, traición, celos, rencor, amistad, etc.

Cartas a Palacio está formado por trece capítulos en los que comparten espacio, durante unas pocas páginas, las diferentes subtramas que se desarrollan en la novela, pero gracias al buen hacer del autor y a la maestría con la que nos lleva por ellas, no vamos a perdernos en la narración, muy al contrario, a mi me parece que ésto, junto con la cantidad justa de diálogos, agilizan la lectura. También ese cambio continuo de escenarios hacen que queramos seguir leyendo para seguir conociendo lo que sucede en los mismos.

La ambientación está muy lograda y vamos a viajar por Madrid, París, Berlín, creando unos escenarios bastante fáciles de imaginar. Para mi es además un placer transitar por esas calles de Madrid, algo por lo que siento debilidad. Desde siempre me han encantado los libros cuya acción transcurre en mi ciudad ya sea en la actualidad o en tiempos pasados como en este caso, en los que intento imaginarme como sería entonces la vida en ella.

Con un estilo directo, evocador, cuidando los detalles, con un ritmo narrativo que incita a seguir leyendo nos vamos a sumergir en una lectura amena y muy fluida, donde se nota que Jorge Díaz sabe utilizar los recursos y dar los golpes de efecto necesarios para mantenernos pegados a las páginas de esta novela.

No será difícil, a mi me ha ocurrido, que después de haber leído algunos pasajes de esta novela no sintamos la necesidad de investigar más sobre escenarios o hechos que en ella suceden. Yo he recurrido varias veces a Google para saber, conocer y ampliar algunas de las cosas que en ella me iba encontrando.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para dar las gracias a Jorge Díaz no sólo por haberme hecho disfrutar de una lectura tan grata, agradable y placentera con esta maravillosa novela, sino también por haberme descubierto la labor que llevó a cabo la Oficina Pro-Cautivos, una oficina que empezó en un desván de palacio y que llegó a tener 54 empleados a su servicio, en la que colaboraron  60 agregados militares y más de 300 diplomáticos, y que consiguieron algo tan grande como la atención de 200.000 prisioneros, la repatriación de más de 20.000 soldados heridos y de 60.000 desplazados por el conflicto. Una hazaña que si hubiese sido realizada por otro país seguramente no habría pasado desapercibida y quedado en el olvido, sino que hubiese sido dada a conocer ampliamente y en toda su magnitud.


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25 comentarios en “CARTAS A PALACIO – Jorge Díaz”

  1. Ya he leído varias reseñas de este libro y confirmo mi idea de que lo quiero leer. Aunque esté ambientado en una época que ha sido llevada a la literatura de ficción millones de veces, ese aspecto de la Oficina Pro-Cautivos, me intriga muchísimo. Bss

  2. Le tengo muchas ganas, es una época que he leído poco o casi nada de lo que ocurría en España, y saber más de las gentes y de todo lo que ocurrió me interesa mucho. Espero hacerme con él pronto.
    Besos

  3. Es curioso porque a mí esta novela cuando salió no me llamó nada la atención pero me ha pasado como a ti, después de varias reseñas entusiastas ya tengo claro que lo quiero leer y con el pedazo de reseñón que has hecho, pues más todavía. Un besote.

  4. No termino de tenerlo claro, Concha. Algo me dice que este libro se me iba a hacer un poco denso y eso hace que no termine de animarme. No lo sé, la verdad (lamento no hacer un comentario más florido, pero has dado justo con uno de esos libros…)
    Besos

  5. A mí también me gustó mucho, y creo que muchos lectores hemos descubierto gracias a esta novela la labor de Alfonso XIII y la oficina pro-cautivos.
    Los personajes me han encantado y eso de ir cambiando cada poco de uno a otro me ha resultado súper ágil; no podía parar de leer.
    En fin, una novela estupenda, que se disfruta de principio a fin.

  6. Suelo huir de las ambientaciones en esta época porque al final todos los libros se parecen, pero este sí me llama la atención, no es el tipo de lectura que ahora me apetece, pero me lo apunto! Bss

  7. ¡Hola! Tengo pendiente este libro desde hace algún tiempo porque me pareció muy interesante la época en la que se ambienta y lo poco que se conoce de la Oficina Pro-Cautivos, así que me alegra ver que has disfrutado tantísimo con su lectura.
    Espero leerlo pronto.
    ¡Besos!

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