Booket, septiembre 2020

Aún se puede disfrutar de una historia de terror con Bajo el barro de Rubén Sánchez Trigos.

Llamarás para entrar, gritarás para salir.

Al igual que sucedió con El laberinto del fauno, Bajo el barro funciona como crossover, valiéndose del miedo para hablarnos de un terror real que sucedió ochenta años atrás y que está vinculado a unos de los capítulos más terribles de nuestra historia: los espantos del final de la guerra.

La novela explora la maldad intrínseca del ser humano, con ambientes muy cotidianos y conflictos muy comunes hoy en día, lo que le permite hacer una crítica social en torno a la intolerancia en sus diversas manifestaciones: bullying, racismo, homofobia, pobreza… En un momento en el que el misterio y el terror cuentan con una gran acogida.

Cuando Rebeca dejó la colonia Monte Laurel pensó que también dejaba atrás lo peor de su adolescencia: el sobrepeso, el bullying, el recuerdo de su madre fallecida. Ahora, cuatro años más tarde, no puede creer que tenga que regresar al lugar en el que tanto daño le hicieron y verse obligada a participar en el juego que su hermano y dos chavales más han construido en el instituto: un inocente pasaje del terror de resultados, sin embargo, inexplicables. Quienes lo han probado ya no han vuelto a salir. Nadie sabe qué pasa tras aquella puerta, pero todos los vecinos quieren confirmar el rumor que se ha extendido por toda la colonia: el pasaje sabe algo de todos ellos, de cada vecino, incluso lo ya olvidado, aquello que fue enterrado bajo el barro para que nunca más volviese a emerger a la superficie.

Rubén Sánchez Trigos es Doctor en Comunicación Audiovisual. Con su tesis sobre el cine de zombis español, se especializó en ficción fantástica y de terror española. Como teórico, ha dedicado artículos a este tema en libros, revistas y volúmenes. Es autor del ensayo La orgía de los muertos e Historia del cine de zombis español (Shangrilá, 2019). Ha publicado la novela Los huéspedes (finalista del Premio Drakul de Novela) y  sus  cuentos  se  han  recogido  en  distintas  antologías.  Como  guionista,  ha trabajado en el  desarrollo de películas como Verónica (Paco Plaza, 2017) y ha coescrito los cortos Cambio de turno (2006), Cuestión de actitud  (2008) o El intruso (2005), nominado al Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. Imparte clases de guion y literatura en U-tad Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital y en el Máster de Guion y Series de Televisión de la URJC.