NUESTRA OPINIÓN …

En La última noche en Tremore Beach nos vamos a encontrar con un «síndrome de la página en blanco» poco habitual en las obras literarias, ya que en este caso se trata de un músico de éxito, que tras su divorcio pasa por una situación personal que le impide crear.

Peter Harper se pone delante de su piano y de la partitura en blanco y no es capaz de sacar nada, así que un día decide aislarse en una casa en Irlanda, en Tremore Beach, cerca pero a la vez apartada de un pequeño pueblo, donde la casa más cercana tampoco está muy próxima de la que ha alquilado, a ver si en ese aislamiento y con un paisaje tan evocador como el que puede disfrutar desde su ventanal es posible que le la vuelva la inspiración.Lo que augura la novela en las primeras páginas no está nada mal, pero os aseguro que una vez que se leen no se puede abandonar esta lectura.

Os lo digo porque eso precisamente fue lo que me pasó. Tenía buena predisposición para esta lectura pero cuando leí unas pocas páginas era consciente de que esta lectura me iba a gustar, me iba a atrapar, iba a ser de esas que cuesta dejar y me iba a durar un suspiro en las manos como así ha pasado.

Me va a ser muy difícil escribir esta reseña ya que no quiero hablar más de lo necesario, no quiero descubrir nada, ni desvelar ni un sólo extremo que pueda revelar nada de lo que nos vamos a encontrar en La última noche en Tremore Beach. Porque como os podéis imaginar no sólo va de un autor que no tiene inspiración, eso sólo es una excusa para meternos en una historia que nos va a atrapar, que nos va a intrigar y nos va a mantener expectantes ante todo lo que va a suceder.

Uno de los puntos fuertes de La última noche en Tremore Beach es que será Peter quien en primera persona nos va a narrar sus vivencias, siendo de esta manera partícipes de primera mano de todo lo que le pasa por la cabeza, de todo lo que le sucede, lo que vive, lo que piensa, lo que hace. Nos meteremos en su pellejo y sentiremos como él siente. Le vamos a conocer poco a poco, según se vaya desarrollando su vida diaria. Vamos a caminar de su mano para conocer sus sentimientos.

Me ha parecido todo un acierto por parte del autor, ya que consigue que empatices con él desde el comienzo de la lectura.

Mikel Santiago ha creado un protagonista Peter Harper, muy bien perfilado, un profesional con la autoestima por los suelos, que le están pasando cosas que no sabe como calificar, un padre abnegado, un buen hijo, amigo de sus amigos, noble y dispuesto a ayudar. Pero no podemos olvidarnos del resto de los personajes: sus hijos, su padre, el matrimonio Kogan, Judie, ….

Otro de los aspectos de la novela que me ha gustado ha sido la ambientación, la atmósfera que crea, que te envuelve, la tensión, el misterio que tan bien se alía con el aislamiento, con el clima en esa playa de Irlanda, esas tormentas de nubes negras y cargadas, que acechan, el ruido del viento, el rugido del mar embravecido, esos secretos que se intuyen y que crean la duda y hasta desconfianza aunque quizás sólo sean imaginaciones sin sentido.

Y todo esto sin grandes descripciones, sólo las justas, las imprescindibles, pero que te harán sentir como si fueras un espectador en una sala de cine.

La última noche en Tremore Beach está estructurada en tres partes de capítulos no muy largos en los que de uno con mucha intensidad pasa a otro un poco más calmado, como si nos diera un respiro, pero no es más que un ardid, como si quisiera que cogiéramos aire para lo que está por llegar. Mikel Santiago no hace más que controlar la tensión narrativa para retenernos entre sus páginas.

El final de la novela no te darán tregua. Más vale que lo dejes para tomarlo con el tiempo suficiente que te permita leerlo del tirón, porque llega un momento en que no puedes, no quieres, parar necesitas llegar hasta el final, necesitas saber que va a pasar y como se va a resolver todo.

Y todo se resuelve de forma lógica, nada queda al azar, todo queda cerrado, como a mi me gusta, sin que tengas que imaginar que es lo que pudo o podrá pasar.

Así que si quieres una novela a la que engancharte, que no te deje tregua, que esté bien escrita, de forma sencilla y directa, que te mantenga intrigado de principio a fin, no lo dudes esta es tu novela. Sólo os digo que con esta novela he vuelto a leer en el trayecto del ascensor.

Ya sabéis que pienso que tenemos tan buenos escritores en este país que no nos hace falta salir fuera para encontrar buenos libros, y con Mikel Santiago queda otra vez demostrado, ya que si su primera novela está a este nivel, ¿que nos deparará en el futuro?

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO

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