NUESTRA OPINIÓN …

Siempre me llaman la atención las novelas que tienen como base para su trama un hecho histórico real, y si además ha sucedido en España todavía más. Pero es que además en este caso se trataba de unos hechos que estaban en mi memoria. Estaba claro, tenía que leer Diamantes de luz helada de Carlos Díaz Domínguez.

Sagrario acaba de convertirse en una periodista en paro. Se encuentra en una situación que no le agrada en absoluto. Comparte vida con su novio desde hace un año y le disgusta tanto sentirse ociosa como carecer de autonomía económica, algo muy diferente de lo que su suegra piensa de ella.

Por eso cuando Elvira, la abuela de su novio, en un viaje que hace con la familia de este a Almería, le propone que mientras encuentra trabajo se ocupe de sus asuntos, no le da muchas vuelta y acepta.

Lo que ni por un momento intuye Sagrario es que entablará una buena amistad con Elvira, y ésta le propondrá una búsqueda que nadie ha querido ayudarla a realizar y en la que Sagrario está dispuesta a poner todo su empeño para llevarla a buen fin.

Y este será el eje de la trama de la que Carlos Díaz Domínguez echará mano para mostrarnos, aunque sea ficcionando el relato, una parte de nuestra historia no tan lejana de la que sólo quedan ecos en la memoria de algunos y otros muchos desconocen.

Carlos Díaz Domínguez novela unos hechos de nuestra historia, acaecidos hace algo más de 40 años; momentos que tienen lugar en los últimos estertores de la dictadura, y antes del fin de la presencia española en el Sáhara Occidental  y de que tuviera lugar lo que se llamó la Marcha Verde, en la cruzaron envalentonados la última frontera de la España colonial, 350.000 civiles enarbolando banderas marroquíes, portando retratos de Hasan II, y con el Corán como única ‘arma’.

Una vez más, Carlos Díaz Domínguez ha vuelto a mezclar con habilidad realidad y ficción, personajes reales y ficticios, sin que en momento alguno nada resulte forzado, y ha puesto a funcionar mi memoria, como ya pasó en La Menorah de Petra, para traer del pasado aquellos recuerdos un tanto olvidados, en que las noticias se sucedían en los telediarios. Unos hechos de los cuales quizás entonces no nos contaran toda la verdad, ni supiéramos el alcance y las consecuencias reales que después tendrían.

Está claro que aunque lo que se relata en la novela es fruto de la ficción, Carlos Díaz Domínguez ha tenido que realizar una completa labor de documentación sobre lo sucedido entonces. Una documentación que ha plasmado de manera natural y que, aunque en algún momento puntual los datos que en ella refleja hayan frenado un tanto mi ritmo lector, no han impedido que disfrutara de esta novela.

En cuanto a los personajes están bien construidos, con realidades diferentes, totalmente creíbles, llevándonos a que pronto, con sus actitudes, nos posicionemos en favor y en contra, hasta de alguno nos preguntaremos si corre sangre por sus venas. Eso sí, tengo que decir que en Violeta he encontrado un personaje un tanto estereotipado y totalmente previsible.

Diamantes de luz helada me ha parecido una novela muy entretenida, de las que sin darte cuenta has llegado al final, algo a lo que contribuyen los capítulos cortos, las tres subtramas y las dos líneas temporales que se van alternando. Además, es un disfrute la prosa de Carlos, ágil, fluido y elegante, su manera de narrar, de contar historias y la emoción que imprime a éstas. Y tengo que agradecerle que una vez más allá conseguido que rememore unos años y unos hechos casi olvidados y en los que seguro indagaré un poco más.

FICHA DEL LIBRO

¿Qué te ha parecido nuestra reseña?

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Sé el primero en puntuar este contenido.