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miércoles, 15 de noviembre de 2017

KONETS - CÉSAR PÉREZ GELLIDA


A estas alturas de la película decir que siempre estamos deseosas de que César Pérez Gellida saque una nueva novela para ver con lo que nos vuelve a sorprender no es nada nuevo. Konets ha llegado.

Aunque parece que ha pasado mucho tiempo (eso que "es una burda invención de nuestro cerebro para poder ordenar los eventos") no ha sido tanto, pero este escritor es tan productivo que hace que nos lo parezca. 

Hace poco más de cuatro años empecé a oir hablar (más bien leer) por Twitter el nombre de un escritor que empezaba y del que me empeñé en comprar su primera novela bajo un aguacero de esos que suelen hacer acto de presencia en la Feria del Libro, un escritor del que seguramente, fueron pocos los que pensaban iba a llegar al lugar que ocupa 8 novelas después. 

Konets es su última novela, esa con la que ya no nos cabe ninguna duda de lo que es capaz, aunque no dejemos de preguntarnos y después de ésto ¿¡¡QUÉ!!?

EL AUTOR

César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Desarrolló su carrera profesional en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que, en 2011, decidió dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.

César irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori, que cosechó grandes éxitos tanto de ventas como de crítica y obtuvo el premio Racimo de literatura 2012. Constituía la primera parte de la trilogía «Versos, canciones y trocitos de carne», que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est y por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses 2014 y el Premio Piñón de Oro como vallisoletano ilustre. En 2015 publicó Khimera, su cuarta novela, y en 2016 inició su segunda trilogía, «Refranes, canciones y rastros de sangre», compuesta por las novelas Sarna con gusto, Cuchillo de palo y A grandes males.

ARGUMENTO

Olek Opiozcenek no es únicamente un nombre más en el extenso listado de víctimas que conformaron la «Obra» de uno de los más crueles asesinos en serie de la historia. Aquel niño nacido de la perversa simiente de Augusto Ledesma ha crecido bajo los cuidados de sus abuelos maternos y con el respaldo económico de una peculiar hada madrina: Rusalka. Sin embargo, Olek está empeñado en desenterrar esos secretos del pasado exprimiendo sus habilidades como hacker; pero, en ocasiones, descubrir el punto de partida condiciona el itinerario y, consecuentemente, el destino.

Konets («fin» en ruso) es un thriller frenético, un tratado sobre la maldad estructurado en cuatro movimientos y desarrollado en dos escenarios temporales: la adolescencia de Olek y su madurez, o, lo que es lo mismo, el antes y el después de los sucesos que se narran en Khimera. Ambas novelas conforman el engranaje conclusivo entre las dos aclamadas trilogías «Versos, canciones y trocitos de carne» y «Refranes, canciones y rastros de sangre» que han atrapado a miles de lectores en el inabarcable universo gellidista.


MIS IMPRESIONES

KONETS, el fin en toda la extensión de la palabra. Así sin más, y con una novela que no podía llevar otro título César Pérez Gellida cierra por completo la octología formada por esta novela y las trilogías Versos, canciones y trocitos de carne (Memento Mori, Dies Irae y Consummatum Est) y Refranes, canciones y rastros de sangre (Sarna con gusto, Cuchillo de Palo y A grandes males), y Khimera.

No es nada nuevo decir que hacer una reseña de cualquiera de las novelas publicadas de César Pérez Gellida es tarea  difícil, sobre todo porque en cualquier momento y sin querer puedes contar más de la cuenta y no es cuestión.


Konets abarca dos periodos temporales: el  anterior y el posterior a los hechos que tuvieron lugar en Khimera. 

En Konets vamos a conocer a Olek Opiozcenek cuando está a punto de cumplir los 18 años, y momento en que es asesinado su abuelo y tendrá que elegir entre conocer sus raíces u olvidarse de todo y comenzar una nueva vida al lado de la que, aunque no la conoce, ha sido su hada madrina desde que nació.

Vamos a disfrutar mucho con este personaje, un adolescente primero y después un hombre, sobre el que muchas veces no vamos a tener las cosas claras, del que no sabremos a ciencia cierta que es lo que pasa por su mente y sobre el que aunque a veces parezca que se le ha olvidado, pesa la necesidad de conocer sus raíces. Un personaje que nos puede caer mejor o peor, le podremos entender o no pero que sin lugar a dudas es un gran personaje, un personaje a la altura de sus genes.

En Konets nos vamos a sumergir en un mundo donde las nuevas tecnologías están sumamente avanzadas y el metaverso controla la vida de la población, una población que no sabe vivir "desenchufada".

Esta parte que ha tenido que ver con este universo paralelo y que tanta importancia tiene en la novela me ha producido un cierto desasosiego, porque me he visto en ese futuro no tan lejano, en el había cosas que me superaban y he tenido una conciencia muy real de cuál puede llegar a ser mi sensación cuando llegue esa fecha.

Tengo que aclarar que aunque algunas de esas cuestiones me superaban, no ha sido óbice para que en momento alguno disfrutara con la novela, ya que enseguida tuve claro que lo más sencillo era no tratar de comprender en profundidad lo que iba leyendo y que era más sencillo "tirar p'alante" como así ha sido.

César Pérez Gellida como buen prestidigitador de las letras que es, ha vuelto a obrar la magia en Konets, y lo ha hecho no sólo con la historia o con las palabras, sino con esa habilidad que tiene de poner el foco para que el lector concentre su atención en lo que él quiere y como él quiere sin que éste se dé cuenta, quedando con las manos libres para poder seguir desarrollando una trama que tiene dibujada en su cabeza sin trampas, sin chisteras ni conejos, sólo utilizando la técnica del despiste y una gran pericia para que quien tiene la novela en sus manos no llegue a sospechar siquiera que es lo que está por venir.

Sólo alguien con una magia especial puede escribir una precuela y secuela en una misma novela de una distropía publicada con anterioridad y que a su vez es el engranaje de dos trilogías, atando en  Konets algunos cabos sueltos que quedaron por aquí y por allí, y cerrando el círculo de un universo único, el Universo Gellida, y que todo ello tenga coherencia en su conjunto.

Y mientras César Pérez Gellida continuamente se renueva y se reinventa, nosotros no podemos decir nada nuevo de él, porque desde la primera novela nos ha hecho prisioneros de las páginas de cada una de ellas, nos ha sorprendido, los giros de sus novelas nos han dejado con la boca abierta, se "ha reído" de nosotros, nos la ha jugado y nos la ha colado, sí, porque también nos la ha colado más de una vez.

Tampoco es ninguna novedad decir que otra vez más la trama está muy bien urdida. Una trama que, junto con un preludio y un rondo final, está compuesta por cuatro movimientos, que son todos y cada uno de ellos autoconclusivos; que todos sus personajes están bien dibujados y están llenos de aristas, y que a Olek, el protagonista de esta novela, nos será tan fácil amarlo como odiarlo; o que sus novelas son muy cinematográficas y ojalá las podamos ver pronto en cualquier tipo de pantalla. Porque mientras nosotros no podemos aportar nada nuevo en nuestros comentarios sobre sus novelas, él se pone nuevos límites, nuevas formas de hacer, vuelve a ofrecernos cosas nuevas y se vuelve a superar.

Porque si algo está claro es que se divierte con lo que hace, sólo quien lo hace puede conseguir con esa facilidad que nosotros también disfrutemos tanto, y se puede comprobar en los distintos juegos que va marcando y de los que nos hace partícipes. Estoy convencida de que se marca continuos retos que le fascina superar.

Seguro que se pueden decir muchas más cosas de esta novela, bueno de esta y de todas las que conforman este Universo Gellida con el que tanto hemos disfrutado, pero está claro que en algún momento tenía que tocar a su fin, por lo menos tal y como lo conocíamos. Ahora nos toca esperar ver que es lo que a este calvo se le ocurre, porque lo que es seguro es que vamos a seguir disfrutando con sus letras. Ya nos lo ha demostrado.


FRAGMENTO


   






12 comentarios:

  1. He leído la segunda trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre, y me gustó mucho, así que quiero leer la primera trilogía, Khimera y esta última novela, espero no tardar mucho...
    Besos

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  2. Yo tengo muchas ganas de leerla,los he leído todos así es que tengo ganas de este colofón final.
    Un beso

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  3. Un cierre estupendo sin duda alguna para una octología sobresaliente. Deseando saber con qué nos sorprenderá en el futuro.
    Besos.

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  4. Gellida es uno de esos autores a los que no puedes esquivar, sobre todo si ya lo has leído antes, se te mete dentro y te hace pensar en sus novelas antes, durante y después de leerlas.
    Es cuestión de tiempo que lea este colofón a una de las series más magníficas de la literatura española.

    Un besito guapa!!

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  5. Todavía tengo pendiente el anterior a ver si me pongo y puedo cerrar la saga, que parece vale mucho la pena este final.
    Un beso ;)

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  6. Me apetece mucho saber cómo remata u efectivamente solo una cabeza tan privilegiada como la suya podía crear una precuela y su secuela en la misma novela.
    Besos

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  7. Su primera trilogía me encantó. Así que tengo que ponerme con el resto de sus libros. Terminará cayendo éste.
    Besotes!!!

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  8. Yo tengo Khimera sin leer, el resto las he leído todas. Así que tengo trabajo pendiente antes de leer este, pero sé que antes o después lo haré.
    Un beso

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  9. He leído todas las novelas de César a excepción de Khimera pero tengo muy claro que ambas caerán antes o después. Besos

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  10. Ya sabes que soy gellidista total; éste lo tengo ya a la espero por lo que paso de refilón por tu reseña y lo leeré pronto
    Besos

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  11. Estoy ahora con él y esa sensación de desasosiego que comentas también me llega, sobre todo en ciertos capítulos. Pero es tan bueno todo lo que voy leyendo que eso es lo que prima por encima de todo. Gellidista convencida, ya lo sabéis. Un besote

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